Seguro que más de una vez te ha pasado que abres la nevera entre horas en busca de algo para picar. Y es probable que este impulso no se refiera a un acto de saciar el hambre sino a una necesidad de aplacar algún tipo de sentimiento: estrés, ansiedad, aburrimiento…

Sin embargo, sea lo que sea, la solución no está dentro de la nevera y el momento de hacer un STOP. Y es que, en muchas ocasiones, lo que nos lleva a comer y a engordar, y en este caso no ayuda a adelgazar, es más profundo y va más allá de lo que ponemos en el plato, aunque siempre nos fijemos en la dieta.

Las siglas STOP, hacen referencia a la falta de Sueño, la Tristeza, es el exceso de Obligaciones y las Prisas.

Por si no lo sabías factores como el sueño, la tristeza, las prisas y la sobrecarga de obligaciones en el día a día, nos impulsan a los antojos y como consecuencia al sobrepeso. Esto sucede porque al final se produce una retroalimentación entre todos estos elementos, ya que la falta de sueño en muchas ocasiones está ligado a una gran carga de trabajo que acarrea estrés, prisas y agobios.

Cuando nos sentimos mal nuestro cerebro activa los mecanismos del hambre, y es que desde pequeños nos acostumbramos asociar la comida como un mecanismo de consuelo. Por eso el subconsciente relaciona comida con la sensación de bienestar y protección. Al mismo tiempo, fisiológicamente el hecho de comer, activa una parte del cerebro (el sistema parasimpático) que es la encargada de relajarnos y hacernos sentir bien.

Por otro lado, también se ha demostrado que el factor emocional, es otro de los desencadenantes que nos impulsan a comer. Por eso es importante observar si te lanzas a comer cuando estás deprimido, te sientes solo o angustiado o necesitas consuelo.

Si detecta que tienes alguno de estos problemas, que no te ayudan a adelgazar, quizás necesites cambiar tus hábitos y tu forma de vida. De hecho, hay alimentos que te ayudan a mejorar tu bienestar y por tanto a llevar a sentirte bien en con tu cuerpo, tener mejor salud y a adelgazar.

Mejora tu Sueño

Para empezar, existen diversos estudios que demuestran la relación entre falta de sueño y sobrepeso. Según una investigación realizada en Estados Unidos, las mujeres que duermen menos de cinco horas al día, tienen un 32% más de posibilidades de ganar peso. Esto sucede porque las hormonas del apetito se alteran.

Pues si consigues aumentar los niveles de serotonina conseguiremos dormir mejor y, por tanto, neutralizar uno de los desencadenantes del hambre. Esta sustancia está presente en las neuronas, y por las tardes se transforma en melatonina, que es la hormona responsable de que tengamos sueño. Así que cuanto más altos sean tus niveles de serotonina durante el día, por la noche tendrás mayor cantidad de melatonina y mejor será tu descanso.

Combate la Tristeza

Existen ciertos alimentos que nos hacen menguar el ánimo y son precisamente los que tienen un alto porcentaje de azúcares y harinas refinadas (zumos de frutas, cereales de desayuno, salsas, tomates fritos, etc.), los alimentos procesados ricos en grasas saturadas (precocinados y bollería industrial).

Para poder hacer frente a esos sentimientos que nos abruman, los alimentos ricos en triptófano, como las legumbres, el pollo o los lácteos nos ayudan a estar de mejor humor.

Además, cuando te disgustas, las ganas de comer se pueden disparan hasta ser incontrolables. En este punto intenta recurrir a comidas más sanas y ten a tu alcance caprichos saludables, como, por ejemplo, pepinillos en vinagre; queso fresco con miel; bastoncitos integrales con semillas o una onza de chocolate negro.

“Reduce” tus Obligaciones

Es más que probable, que el exceso de obligaciones diarias entre la casa y el trabajo te sobrepasen. Recuerda que las prisas son malas consejeras y es fundamental dedicarle al menos 20 minutos a comer, de forma relajada, sentado y masticando despacio. Evita comer cualquier cosa, de pie y corriendo, por que al final acabas recurriendo a comidas poco saludables que fomentan el aumento de peso.

Menos Prisas

Se ha demostrado que vivir en un estado constante de nervios engorda, y especialmente a las mujeres. Cuando estamos tensos, nerviosos y apurados, el cuerpo libera más cortisol, que es la denominada “hormona del estrés”. Como consecuencia, las células grasas del abdomen aumentan de tamaño.

De hecho, es importante que sepas que cada vez que consumimos cafeína, que contienen muchos alimentos, nuestras glándulas suprarrenales producen adrenalina y cortisol, es decir, las hormonas del estrés. Por este motivo debes limitar la cafeína, porque si te excedes en su consumo, tu cuerpo consumirá más serotonina para contrarrestar el cortisol. Y como consecuencia, por la noche, nos faltará una importante cantidad de esta sustancia ya acabarás generando menos melatonina, por lo que tu sueño se verá afectado y, por tanto, sentirás más estrés.

Así ya sabes, si cuidas tu mente y tus hábitos, tu cuerpo reaccionará mejor y tenderás a tener mejor figura.