Piensa en cualquier momento de ocio, amigos, familia, trabajo… En nuestra sociedad, cualquier situación relacionada con días festivos o celebraciones, está directamente relacionada con el alcohol, esto no asusta a nadie, es más, parece una obviedad.

¿Qué sucede? ¿Cuáles son los peligros? La realidad, es que, desde la adolescencia, interiorizamos la ingesta de alcohol como algo normal e inclusive cool. El problema es que a esas edades no se controla, es decir, beber más es mucho mejor. Una vez rozamos la treintena, la mentalidad cambia. Es mejor tomar un vino tranquilamente por el placer de disfrutarlo, que tomar muchos combinados (malos y baratos) en una noche y perder el control.

Por tanto, ¿dónde deberíamos hacer hincapié? ¿A qué rango de la sociedad deberíamos impactar? Menores de 25 años, posiblemente de 10 a 25 años. Primero educar, luego proponer otras vías de ocio alternativas y siempre evitar que se llegue a más. Si lo van a hacer, al menos que conozcan los peligros, a los 20 años todos ya han vivido a su alrededor alguna situación traumática como comas etílicos o accidentes de coche o moto. ¡La cosa es muy delicada! Mucho más a edades en las que recién se sacan los carnets de conducción…

Ahora bien, no por eso debemos dejar atrás a los adultos que, quizá por costumbre o quizá por falta de miedo o respeto, siguen saliendo a la carretera tras haber ingerido alcohol o bebiendo delante de sus hijos o sobrinos. ¿Qué van a hacer ellos llegados a su edad? Posiblemente lo mismo.

La clave, como siempre, está en controlar y si se puede evitar el alcohol, mucho mejor. Por el bien de nuestra salud y la de nuestro alrededor.