Uno de los argumentos que más se utilizan cuando se reconoce no llevar una dieta saludable, es que se come fuera de casa. Bien es cierto que limitarse a lo que ofrecen los restaurantes de "menú del día" o si se utiliza la fiambrera, elegir qué puede resultar más sabroso al día siguiente de prepararlo, hace más difícil mantener una dieta saludable y equilibrada.

Sin embargo, dado que la realidad del día a día de la mayoría de los trabajadores, es la que es (casi nadie puede ir a casa a diario a hacer la comida en el momento), se deberían tener en cuenta algunos trucos que pueden ayudar a conseguir, poco a poco, esa alimentación ideal que mantendrá la salud y el bienestar físico.

  1. Hay que prestar atención a cuánta cantidad se ingiere. Si se opta por la fiambrera, hay que ser prudente y pensárselo muy bien antes de echar "otro poquito más". Si se come en un restaurante, procurar adaptarse al tamaño de las raciones que sirven. Si se sabe que las raciones son generosas, ¿por qué no compartir el menú entre dos personas?
  2. Elegir el agua como bebida en las comidas. No hay problema, por supuesto, si se decide tomar una copa de vino algún día, pero debe plantearse esa opción siempre como una alternativa y no como una primera elección.
  3. Probar la comida antes de añadir un poco más de sal. Si se cocina la comida en casa, para evitar emplear un exceso de este condimento lo mejor es recurrir al uso de especias, hierbas aromáticas, ajo, etc.
  4. Optar siempre por la fruta fresca como postre (los lácteos, sólo de vez en cuando y los postres dulces y pasteles, mejor evitarlos). Lo ideal es tomar cinco raciones de frutas y verduras al día (podrían ser tres de fruta y dos de verdura, por ejemplo). Cumplirlo es relativamente sencillo si se tiene en cuenta que una ración de frutas supone unos 150 gramos de la misma (una manzana pequeña o una taza de cerezas), mientras que una sencilla ensalada verde de acompañamiento sería una ración de verdura.
  5. Seleccionar formas de cocinar los alimentos que no añadan demasiadas grasas. Aunque parece complicado, intenta elegir técnicas de cocción como el papillot, la plancha, vapor y los alimentos hervidos o asados, aliña siempre con aceite de oliva que, además de ser más saludable, es el que mejor conserva sus propiedades a altas temperaturas, ya que el transporte de la comida en fiambrera no se hace siempre a las temperaturas más "adecuadas". Y si se usan salsas, añadirlas siempre cuando se vaya a consumir el plato.
  6. Pensar en las legumbres como opción de dieta saludable uno o dos días a la semana. Son baratas y, si se les añaden una cereales como un poco de arroz, son una fuente de proteínas de excelente calidad.
  7. Controlar lo que se come entre horas o a media mañana o intentar planificar lo que se va a ingerir (una pieza de fruta, unos frutos secos, un pequeño bocadillo…) para evitar la tentación de  la "máquina de dulces".