Son muchas las enfermedades que existen hoy en día. Muchas de ellas investigadas y aparentemente con una cura o medicina para acabar con ella y otras que son desconocidas y apenas  investigadas.

Pero, además de las enfermedades apodadas como “físicas” existen muchas otras psicológicas que, actualmente a través de terapias como el reiki, son tratadas y sobre llevadas.

 

Cuando entramos en contacto con otras personas y nos afecta de una manera considerable su historia o su estado de ánimo, es que existe en nuestro interior una emoción muy similar que no ha sido liberada y que ha podido crear un bloqueo energético del cual seguramente no eres consciente. 

Por ese motivo, a veces, tenemos cierta empatía con algunas personas y sus experiencias. En ese caso se suele decir que vibramos de la misma frecuencia.

 

A veces se trata como en el caso anterior, que la situación de nuestro amigo nos hace de espejo, despertando viejas heridas que creíamos cerradas. Te crees que el dolor de tu amigo es el que te has llevado a tu casa cuando realmente este, te ha ayudado a expresar una emoción no liberada en tu interior. Probablemente esta herida ha quedado almacenada dentro de ti porque no supiste aceptarla y gestionarla. No ha sido trabajada y se ha quedado estancada.

 

Este fenómeno se conoce como efecto diapasón y es muy común en las consultas de Reiki.

 

¿Has oído alguna vez en qué consiste el efecto diapasón?

 

Un diapasón es un instrumento de acero que cuando se hace sonar, emite una vibración y se usa para afinar instrumentos musicales. Si acercamos otro diapasón al primero, veremos como ambos comenzarán a vibrar al unísono. Ambos están preparados para lo mismo y por lo tanto se comportan igual.

 

Y esto es lo que nos ocurre a los seres humanos. Creemos estar bien pero cuando entramos en contacto con alguien cuya energía vibra en la misma frecuencia que la nuestra, hace que se despierte en nosotros un sentimiento, una emoción o una energía que estaba bloqueada. La percibimos desde dentro pero podemos irradiarla hacía fuera en forma de mal carácter, enfado, tristeza, etc.

 

No nos olvidemos que somos energía, vibramos y por lo tanto podemos:

*Despertar la vibración de los demás

* Que el otro despierte la nuestra.

 

El efecto diapasón nos hace ver aquello que reside oculto en nuestro interior y que aún queda por sanar.

Asumir que esta emoción que sentimos es nuestra, es el primer paso para poder trabajar esta emoción porque representa una toma de conciencia que nos permitirá encontrar el camino hacia la sanación.

 

Mente y cuerpo trabajan sincronizados. Podemos constatarlo en nuestro día a día: la tristeza activa la producción de lágrimas, la ansiedad desencadena palpitaciones, la vergüenza dilata los vasos sanguíneos que producen el rubor y el miedo tensa nuestros músculos.

Esa sintonía hace que todas las enfermedades tengan un componente psicológico que puede agravar o aliviar el cuadro, de la misma manera que los trastornos psicológicos tienen un impacto a nivel físico.

 

No obstante, las enfermedades psicosomáticas son aquellas en las que los síntomas físicos se deben a razones fundamentalmente psicológicas. Esos síntomas no tienen una explicación médica ya que no existe una disfunción física de base, sino que enmascaran la angustia emocional.

Los síntomas psicosomáticos, a veces subvalorados y hasta ignorados por el personal médico porque no existe una bacteria o un virus a quien culpar o unas analíticas que validen las quejas del paciente, en realidad son mucho más comunes de lo que podríamos pensar.

 

Un estudio realizado en el Memorial Hospital of Rhode Island and Brown University reveló que entre el 20 y 25% de las personas que acuden a la atención primaria presentan una media de seis síntomas inexplicables desde el punto de vista médico pero que afectan significativamente su calidad de vida.

Estos datos coinciden con otro estudio publicado en la International Journal of Methods in Psychiatric Research. Estos investigadores estimaron que a un tercio de los síntomas que presentan los pacientes que acuden a consulta no se les encuentra una causa específica.

 

Por supuesto, el hecho de que un síntoma no tenga una explicación médica no significa necesariamente que sea psicosomático puesto que aún existen enfermedades que van más allá del conocimiento clínico actual. Sin embargo, muchos de esos síntomas físicos “inexplicables” en realidad tienen una causa psicológica.