El trigo, el centeno, la avena y la cebada, contienen una proteína llamada gluten, a la que 500.000 españoles son intolerantes. Son celíacos, es decir, personas cuyo organismo no tolera el gluten. El dato revelador es que el 75% de las personas celíacas en España, aún no saben que lo son, lo que dificulta la tarea para proteger su salud.

Estas cifras arrojadas por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España, ponen de relieve, no sólo que el 1% de la población española es celíaca, sino que el número, además, va en aumento.

Lejos de ser un problema de salud detectado sólo en niños, en los últimos años ha crecido de forma sustancial el diagnóstico en adultos celíacos, siendo hoy la edad media superior a los 40 años.

Y es que, además de ese 1% de españoles celíacos diagnosticados, existe un 10% de personas que son sensibles al gluten en España. El gluten, hace enfermar a estas personas y la mayoría no lo saben. En este caso, la cifra aumenta considerablemente, ya que hablamos de 4 millones de personas que no poseen aún un diagnóstico definitivo y no saben cómo deben cuidar la salud y protegerla de esta patología.

El 1% de la población española diagnosticada como celíaca, lo está porque presenta síntomas muy característicos. Pero según explican los expertos, esto es sólo la punta del iceberg. Existen en el fondo millones de casos sin detectar, ya que, aunque se trata de personas sensibles al gluten, estas presentan síntomas no digestivos que confunden al afectado, el cual tarda en llegar al especialista adecuado capaz de detectar el problema.

A pesar del dato mencionado al comienzo, que revelaba que el 75% de las personas celíacas en España están todavía sin diagnosticar, lo cierto es que cada vez se conoce más la enfermedad y su sintomatología, lo que está ayudando a detectar cada vez más casos.

En este sentido, queda mucho por hacer, como también queda mucho en la lucha de estas personas por poder consumir alimentos a precios asequibles libres de gluten, que no les dañen.

Llevar una dieta sin gluten, sale caro. En concreto, una familia con un celíaco entre sus miembros, puede llegar a gastar casi 1.500 euros más al año que otra familia en la que ninguno de sus miembros presenta este problema de salud.

Protegerse de una enfermedad como es la celiquía, sólo se logra con un buen diagnóstico a tiempo y una dieta adecuada a esa situación.