A través de un encuentro realizado recientemente y en la que han participado diferentes entes del sector sanitario como médicos, farmacéuticos de atención primaria y profesionales de la enfermería, se han puesto de relieve datos como el siguiente: el 75% de la población se sobremedica. Proteger nuestra salud no pasa sólo por tomar la medicación pertinente, sino también, por tomarla de la manera más adecuada.

Los profesionales de la salud advierten de que tres de cada cuatro pacientes toman más medicación de la que realmente necesitan.

En este sentido, parece necesaria una racionalización del uso de medicamentos en España. Los profesionales de la salud mencionados se plantean al respecto qué ventajas tendrá dicha racionalización del uso de medicamentos en el primer nivel asistencial, al modo del modelo británico.

En Reino Unido plantea incorporar a 1.500 farmacéuticos de atención primaria en el sistema de salud británico. Con esta incorporación, cada consulta médica tendría la ayuda de un profesional que se dedicaría a gestionar y racionar los tratamientos de la manera más adecuada.

Gracias a esto, el sistema de salud británico garantizaría un mayor control y una mayor efectividad en los tratamientos aplicados, de tal manera que se estaría proporcionando una mejor atención al paciente.

La protección de la salud de los pacientes, mediante la ayuda de profesionales de este tipo que trabajen conjuntamente con los médicos, es una propuesta que se está teniendo en consideración. Como todo, cuenta también con detractores que argumentan que la implantación en el sistema sanitario de este equipo de profesionales supondría un sobrecoste elevado de mantener.

Los que defienden la idea del sistema de salud británico para evitar la sobremedicación en pacientes, alegan que tal sobrecoste se compensaría con lo que el sistema va a ahorrar en el gasto innecesario de medicamentos. Al controlarse mejor la cantidad, se ahorrarán también costes.

Los tratamientos serían más efectivos, lo que ahorraría en costes derivados de la duración de los mismos. También descendería el volumen de medicamentos, lo cual supondría también un gran ahorro que compensaría el coste de la contratación de personal para controlar la sobremedicación.

Sobre todo, lo que los profesionales sanitarios están teniendo en cuenta es la seguridad del paciente y su mejor atención. Esto es lo que debe primar por encima de todo.

En cualquier caso, los farmacéuticos de atención primaria reivindican un mayor trabajo en conjunto y más coordinación entre los distintos profesionales. De esta forma se pueden evitar casos, según ellos frecuentes, de prescripciones médicas contradictorias.