La oniomanía es, sin florituras ni ornamentos, sinónimo de adicción a las compras. Se trata de un trastorno psicológico basado en la necesidad de comprar por comprar, aunque no necesitemos aquello que adquirimos, solo por el placer que se siente después de hacerlo. Placer que, por cierto, es efímero ya que en la mayoría de los casos, dura minutos y rápidamente los sujetos vuelven  a tener ganas de comprar más y que, en ocasiones, deriva en sentimientos como culpa, sensación de debilidad e incluso tristeza o depresión.

La oniomanía puede dar lugar a que los hogares de las personas que padecen esta adicción sufran carencias de otro tipo ya que, seas rico o no, nunca vas a gastar lo suficiente. Este hecho puede derivar en graves consecuencias para todos.

Según diversos estudios, la oniomanía está presente en la actualidad entre un 1 y un 6% de la población de todo el mundo. Además, el índice no para de subir fruto de las facilidades de compra a través de Internet. Las mujeres siguen siendo las más compulsivas. Según un estudio realizado en 2016, el 70% de los españoles considera que salir de compras es un buen antidepresivo. Nada más lejos de la realidad, a cada actividad hay que darle su sitio.

¿Cómo darte cuenta de que te estás pasando de la raya?

  • Si gastas más de lo que puedes gastar.
  • Si al comprar nunca tienes la sensación de saciedad.
  • Si compras más de lo que necesitas.
  • Si no sabes decir no, es más, cuando compras, si no estás seguro vendrán a tu mente infinidad de argumentos para que compres. ¡Te autoconvencerás!
  • Tendrás sensación de malestar y frustración.

¿Cómo podemos frenar a tiempo esta ansiedad?

  • Siendo conscientes del problema. Nada se cura sin este paso.
  • Pidiendo ayuda a tus familiares y amigos. Al menos deben conocer tu problema.
  • Cerrando nuestras tarjetas de crédito. Únicamente podremos comprar con dinero fijo.
  • Fijar un dinero al mes, no nos podremos pasar de ahí.
  • Acudiendo a terapias cognitivo-conductuales que nos ayuden a cambiar nuestras prioridades. Algunos seguros privados de salud pueden ofrecerte esta cobertura.  Así nos daremos cuenta de que comprábamos cosas que no necesitábamos. Aprenderemos a valorar otras cosas como, por ejemplo, invertir el tiempo libre en otro tipo de actividades.
  • Huir de centros comerciales no es la solución aunque quizá al principio viene bien. Los miedos se van enfrentándose a ellos.

Si antes sentías placer al comprar, ahora sentirás placer cuando pasees por un centro comercial o navegues por Internet y no te entren unas ganas irreprimibles de comprar. ¡Serás libre!