Pues bien, como propósito, esta Navidad vas a desintoxicarte del teléfono móvil, tablet y demás tecnología. El objetivo es el de liberar la mente de cargas innecesarias que nosotros mismos nos marcamos fruto del estilo de vida actual.

Estos días vamos a proponernos dejar el teléfono en la mesita de nuestro dormitorio asumiendo que cuando lo miremos, una o dos veces al día, tendremos un millón de mensajes cadena, felicitaciones navideñas y hasta el perro del vecino con orejas navideñas. No te preocupes, no tienes porqué contestar con urgencia, puedes marcarte un horario para hacerlo. Durante el día, haz actividades como las siguientes, cosas cotidianas que te enriquecerán el alma. ¡Se trata de crear recuerdos!

  • Juegos de mesa en familia. Plan infalible para desconectar y divertirte en compañía.
  • Aprende a cocinar una receta que nunca hayas hecho. Por ejemplo, una tarta. ¡Lúcete! La cocina es más que terapéutica.
  • Queda con todas las personas que te gustaría ver más a menudo. ¡Te reconfortará enormemente!
  • Si haces una escapada, sales a cenar a un sitio de moda o similar y tienes la necesidad de subirlo a tus redes, ¡no lo hagas! Recuerda que te estás desintoxicando. Te darás cuenta como, a tu alrededor, la gente fotografía tanto que se olvida de mirar con sus propios ojos. Ahora, todos los momentos que consideramos importantes los ivimos a través de una pantalla…
  • No olvides conectar la alarma cuando salgas de casa. ¡La Navidad es temporada alta de robos!

Disfruta de la tranquilidad, de los días libres sin obligaciones y, cuando regreses a tu vida real, tendrás las pilas cargadas.

¡Feliz Año nuevo!