Uno de los primeros síntomas del embarazo y que padecen muchas mujeres son las náuseas y los vómitos. Estas molestias son conocidas como “emesis gestacional” y más de la mitad de las mujeres presentan esta sintomatología durante las primeras semanas de gestación.

De hecho, ocurre con frecuencia que este sea el único síntoma del embarazo en muchas mujeres hasta que no comienzan a notar la hinchazón de su tripa. Esto sucede porque durante las primeras semanas de gestación se produce una hormona que altera una de las partes del sistema nervioso. Esta es la que activa las náuseas y los vómitos y se la conoce como la hormona del embarazo (beta GCH, gonadotropina coriónica humana).

Esta hormona es producida primero por el embrión y luego por la placenta, y es una de las responsables de las transformaciones que experimenta el cuerpo de las mujeres como madres. Esta hormona alcanza su nivel máximo en la semana 8 y empieza a disminuir en la semana 12.

Las náuseas suelen comenzar a partir de la semana 5 y desaparecen a partir de la semana 18, aunque depende de cada mujer. Por suerte, en la mayor parte de los casos, las náuseas y vómitos son moderados y finalizan después del primer trimestre de gestación. Sin embargo, en una de cada cuatro mujeres pueden persistir hasta el mismo momento del parto. Aunque estos síntomas del embarazo son muy molestos no hay que alarmarse ya que no son peligrosos para la madre ni para el feto.

Sólo deben preocuparnos si ocurren con excesiva frecuencia, si se dan más de tres o cuatro veces al día, especialmente si te impiden retener ningún alimento durante al menos 24 horas. Estos, suelen ser casos extremos, y afectan tan solo a 1 de cada 100 mujeres. A esta fase se la conocen como “hiperémesis gravídica” y debe ser valorada por un médico ya que seguramente requerirá de un tratamiento porque producen deshidratación, pérdida de peso y cetosis.

Además, la secreción de jugos gástricos y la digestión se ven modificadas a causa de la gestación. Esto ocasiona que otro de los síntomas del embarazo sea el ardor de estómago y el reflujo, que a su vez pueden ocasionar el vómito.

Consejos para prevenir las náuseas

Ante todo, lo más importante es seguir las recomendaciones del ginecólogo, pues es el experto y quien mejor puede ayudarte.

A partir de aquí, puedes tomar nota una serie de trucos que ayudaran a hacer los síntomas más llevaderos:

  • Reduce la ingesta durante las comidas y reparte los alimentos en varias pequeñas dosis durante el día. Es preferible consumir pequeñas cantidades de alimentos varias veces al día, cada 2 o 3 horas, en lugar de hacer solo tres abundantes. Esto facilita la digestión y reduce las probabilidades de bajada de azúcar.
  • Evita los alimentos grasos o con alto aporte calórico. También es aconsejable evitar los picantes y los platos que resulten pesados de digerir, como las frituras.
  • Trata de evitar todo lo que te provoque náuseas, sobre todo alimentos fuertes o con un olor desagradable, además de olores fuertes, el calor, el polvo o lugares donde se mezclen diversos olores como sitios en los que se cocine.
  • Para paliar las náuseas matutinas, ten a mano en la mesita de noche algún alimento para ingerir antes del desayuno con el fin de estimular los jugos gástricos. Después de comer quédate acostada un rato más hasta que el cuerpo lo haya asimilado. Procura no hacer movimientos bruscos y al levantarte hazlo despacio.
  • Bebe líquidos a pequeños intervalos con el fin de prevenir la acidez y las náuseas.
  • Recurre a medicación. Si es necesario tu médico puede prescribirte pastillas para reducir los síntomas, lo más importante es tratarla de forma precoz. La ingesta de vitamina B6 puede ser muy útil.
  • Acupresión. es una técnica japonesa basada en la presión de los tendones. Mediante un sistema sencillo las pulseras de acupresión comercializadas pueden serte útiles para evitar las náuseas.

Ante la posibilidad de quedarte embarazada puede serte muy útil recurrir a un seguro de salud, para tener un seguimiento más continuado y con menos esperas.