Y si es con algo de ayuda mejor, ¡pídela! ¡¡Es la clave de todo!! Una buena planificación de menús semanal que no te haga pasar hambre, más unas sesiones leves (dependiendo del nivel de obesidad para evitar lesiones), unida a la ayuda psicológica, harán que no consideres una dieta lo que haces, sino que tu mente y tu estilo de vida cambien por completo.

Eso sí, debes ser consciente de que esto no es un día para otro y que es un método similar al de aprender a leer o estudiar una carrera… ¡todo esfuerzo tiene su recompensa!

Antes de ponernos en marcha y de cambiar nuestros hábitos, debemos tener en cuenta algunos de los factores más comunes que favorecen a la obesidad.

  • Edad: a mayor edad, mayor facilidad de acumular grasa. Ni más ni menos, sentimos decirlo así de directos, pero es así. Ojalá fuera al revés…
  • Sueño: no seguir unas pautas de sueño similares cada día, dormir poco o incluso dormir en exceso, puede afectar a nuestro metabolismo mucho más de lo que creemos.
  • Algunos fármacos también pueden hacernos engordar por lo que es conveniente pedir cita con un endocrino o nutricionista para que evalúe tu caso y te recomiende un plan de menús adaptado a la medicación.
  • Estrés, ansiedad, nervios: a más nivel de todo lo anterior, más locas tendremos las hormonas que inducen al consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares. Te suena aquello de, ¡quiero comer algo y lo quiero ya! Cualquier cosa, lo que sea… ¡A todos nos ha pasado y hemos caído en la tentación! Muchas tentaciones juntas… ¡OBESIDAD!
  • Alteraciones de la flora intestinal
  • Herencia: ¿Se puede tener un metabolismo más lento dependiendo de factores hereditarios? Sí.
  • ¡Mucho ojo con los niños! Párate a pensar, ¿cuántos productos procesados toman al día? Los índices de obesidad infantil en España son cada vez más alarmantes.

¡Cuerpo sano, mente sana, tú feliz!