Las varices además de resultar antiestéticas, pueden ocasionar varios síntomas que posteriormente pueden generar ciertas complicaciones en nuestra salud. Lo mejor, en estos casos, especialmente si tienes factores de riesgo, es tomar medidas para prevenir su aparición.

En las piernas tenemos dos sistemas venosos: el sistema venoso profundo, que es el encargado de llevar la sangre de las piernas al corazón, y el sistema venoso superficial, que es un sistema accesorio o secundario.

Nuestro sistema circulatorio funciona de la siguiente manera. La sangre sale del corazón a través de los vasos sanguíneos denominados "arterias" hacia el organismo. Su objetivo es llevarle oxígeno y nutrientes, y empieza su viaje de vuelta desde cualquier parte del cuerpo al corazón a través de unos vasos llamados venas.

La primera parte del camino que hace nuestra sangre es bastante fácil, porque el corazón se encarga de impulsarla hacia delante. Pero la vuelta es la parte que se complica ya que desde algunas zonas es más difícil el retorno porque nada la empuja de vuelta hacia el corazón.

Las regiones que están por encima de nuestro músculo motor lo tienen más sencillo. La sangre gracias a la gravedad vuelve con escasos esfuerzos, pero aquellas que están muy por debajo y muy lejos del corazón lo tienen muy difícil, ya que hay un camino largo por recorrer y además contra la gravedad.

Pues bien, las venas que hay en las piernas tienen unas válvulas que propician que la sangre que va subiendo no puede volver a bajar por su propio peso. Este bombeo se realiza cuando ejercitamos los músculos de las piernas, por eso andar es un buen ejercicio para activar la circulación de las piernas.

Sin embargo, un mal funcionamiento del sistema venoso de las piernas, hace que la sangre se acumule fácilmente, especialmente cuando la persona permanece mucho tiempo de pie.

Las varices son dilataciones de las venas del sistema venoso superficial, y que además del mal efecto estético que producen, pueden producir diversos síntomas. Sensación de pesadez, dolor, edema o hinchazón, calambres, un deterioro gradual de la piel y del tejido hipodérmico que puede generar la aparición de úlceras vasculares en estadios avanzados, son algunos de sus efectos.

Esta dolencia afecta a 1 de cada 10 personas, aproximadamente, y es dos veces más frecuente en mujeres, fundamentalmente por efecto de los embarazos (que empeoran el retorno venoso). Además, las varices tienden a hacerse más grandes con el tiempo por lo que pueden ser causa de hinchazón.

Consejos

Ciertamente, algunas personas no pueden evitar la aparición de las varices, pero si que pueden prevenirlas o reducir la aparición de las mismas:

  • Muévete: si pasas largos ratos de pie, es aconsejable que muevas las piernas. Lo mismo sucede si pasas muchas horas sentado. Haz un descanso periódico realizando cortos paseos o ejercicios específicos. Sube y baja escaleras en vez de usar el ascensor, o practicar ciclismo y la natación son igualmente buenos ejercicios para las piernas.
  • Una ducha diaria en las piernas: es conocido que la hidroterapia (basada en el contraste de temperatura) favorece a la elasticidad de las venas y proporcionando sensación de alivio ante molestias como picor, ardor y dolor. Empezar y acabar el día con una ducha relajante en las piernas ayudará a la mejora de nuestra circulación. Empieza de arriba abajo, primero hacia los pies y luego ve subiendo por las pantorrillas, las rodillas y los muslos. Alterna agua fría y caliente, y acaba siempre con frío para activar la circulación.
  • Lleva una dieta anti estreñimiento: rica en fibra y con consumo adecuado de líquidos, al menos 1,5 litros de agua al día, y procura reducir el consumo de grasas saturadas no beneficiosas
  • Eleva tus piernas: hazlo cuando te sea posible, y procura que descansen con las extremidades inferiores en alto. Intenta levantar unos 10-15 cm la parte baja de la cama, ya que mejora el retorno venoso mientras duerme. Además, poner las piernas en alto al final del día favorecerá la circulación
  • Active la circulación contrayendo los músculos de las pantorrillas: un buen ejercicio es ponerse de puntillas de forma repetida cada cierto tiempo. La presión que hace el músculo al contraerse facilita el retorno venoso.
  • Usa calzado cómodo: evita los zapatos de tacón alto y el zapato plano. Lo ideal es que midan 2 o 3 centímetros, para que se contraiga un poco el músculo al andar.
  • Evite el uso de fajas y ropa demasiado apretada.
  • Mantén tu piel bien hidratada: a la hora de aplicarte crema masajea las piernas desde el pie hasta muslo en dirección ascendente.