El final del verano y el comienzo del otoño traen una gran variedad de frutas y verduras muy ricas y llenas de nutrientes y beneficios para nuestra salud. Esta época es conocida como el verano tardío y “la quinta estación” según la medicina china.

Con la vuelta a la rutina y al estrés del trabajo, nuestra digestión empieza resentirse, y es que esta temperatura todavía agradable nos sigue pidiendo comidas ligeras y frescas.

Consumir frutas y verduras de temporada, no sólo es bueno para la salud, te permite hacer compras más económicas y llenas de sabor, ya que consumes productos frescos y en su punto de maduración optima.

Si quiere saber que frutas y verduras consumir en esta época y los beneficios que aportan a tu salud, toma nota de las que te dejamos a continuación:

Higos

Existen entre 700 y 800 variedades de higueras en todo el mundo, de las cuales unas 300 se cultivan para consumo humano. En España, la mayor parte de los cultivos cosechan la Blanca de Maella, la Napolitana Negra, la Colar, la Burjasot, el Cuello de Dama Blanca y Negra o la Moscatel.

Esta fruta del final del verano es especialmente rica en calcio. Está indicada contra el cansancio físico y mental ya que aporta vitamina B6 y magnesio. Los higos nos dan energía por sus azúcares, y poseen abundante fibra (casi un 3%), la cual es útil para mejorar el tránsito intestinal y para fortalecer la flora.

Posee minerales, principalmente calcio, pero también potasio y magnesio, contribuyen a proteger la salud de los huesos. En cuanto a vitaminas destacan la vitamina K y, en los higos frescos, varias del grupo B, como B1, B5 y B6.

Uvas

Esta fruta alcanza ahora su punto optimo de maduración y comienza su vendimia. Las uvas forman parte de la cultura mediterránea desde hace miles de años, y han sido consumidas desde la prehistoria, pasando por griegos y romanos, que les rindieron culto a través de sus respectivos dioses vinícolas, Dionisos y Baco.

La uva, de hecho, es una baya y como tal, es rica en fitonutrientes. Las uvas negras son ricas en antocianinas y resveratrol, y en las blancas destaca la quercitina. El dulzor se lo otorgan sus azúcares, que proporcionan energía de forma inmediata y se acompañan de fibra y vitamina C.

Por lo que más destaca la uva es por sus antioxidantes. El resveratrol es el más conocido, aunque no el único. Su capacidad para neutralizar radicales libres se asocia a una mayor protección cardiovascular y anticancerígena. Son ricas en hidratos de carbono (17%) de rápida asimilación, y entre sus minerales destacan el potasio, el cobre y el hierro, aunque también calcio, fósforo, magnesio, manganeso, azufre y selenio.

Es mejor comerlas con la piel ya que se aprovechan mejor los antioxidantes y la fibra. Es un alimento poco calórico que además queda compensado por su capacidad depurativa.

Además, la uva es una fruta refrescante con cantidad de propiedades: diurética, desintoxicante, laxante ligero, estimulante, con gran poder alcalinizante y descongestionante hepático y biliar. También proporciona a nuestro organismo energía muscular.

Está recomendada para enfermos del riñón, estreñimiento, intoxicaciones, congestión del hígado y bazo, cansancio, desmineralización entre otras.

Moras

Recoger moras al final de verano es una actividad sana y muy entretenida. Provienen de la zarzamora, un arbusto que crece silvestre en el campo, por lo que es un alimento muy fácil de conseguir y de manera gratuita si estás cerca de la montaña.

Lo malo es que no se conservan demasiado bien por lo que debes consumirlas lo antes posible, lo mejor es lavarlas y conservarlas en la nevera si las queremos consumir en unos días. Se pueden congelar y ser utilizadas durante todo el año. También se pueden utilizar para hacer ricas mermeladas.

Las moras nos aportan nutrientes muy valiosos: fibra, vitaminas C y E, ácido fólico y algo de hierro. Al ser también de la familia de las bayas poseen un efecto antioxidante procedente de sus antocianinas. Estas son las responsables del color morado de las moras y protegen la salud cardiovascular y refuerzan el sistema inmunitario.

También poseen propiedades astringentes, muy útiles en caso de diarrea, pero cuando están muy maduras pueden tener el efecto contrario, especialmente si las comemos calientes y acelerar el tránsito intestinal.

Maíz tierno

En esta época puedes degustar el maíz tierno, recién cosechado. Cuando está tierno se asemeja más a una hortaliza que a un cereal. Esto es porque conserva mucha agua y sus azúcares todavía no se han convertido en almidón, lo que lo hace más ligero y fácil de digerir.

El maíz tierno conserva su vitamina C, con una ración de 100 gramos se cubre la cuarta parte de las necesidades diarias. También nos aporta betacaroteno, un nutriente inusual en los cereales, y varias vitaminas del grupo B.

Puerros

Los puerros son más finos en verano y en otoño van engrosando y aumentando su sabor, lo que los hace ideales para la cocina en esta estación y durante el invierno. Como la cebolla y el ajo, es rico en compuestos azufrados que refuerzan la inmunidad y mejoran la circulación. También es muy beneficioso para el buen funcionamiento del riñón y el hígado.

Por su alto contenido en vitaminas C, E y B6, el puerro mejora la circulación de la sangre y baja el colesterol malo. Cómo es antioxidante ataca a los radicales libres, responsables de las placas en las paredes arteriales. Además, gracias a su bajo contenido en calorías ayuda a perder peso.

El puerro contiene mucho potasio y poco sodio, por lo que previene enfermedades como la hipertensión, la gota o los cálculos renales, además de combatir la retención de líquidos. Un consumo habitual previene enfermedades como las hemorroides y las varices, gracias a su alto contenido en zinc y su eficacia para diluir la sangre.

Por su contenido en folatos y vitamina B9, tomar puerro es muy bueno para mujeres embarazadas y niños en edad de crecimiento y durante la lactancia. También evita enfermedades en el feto como la espina bífida o la anencefalia.