En este caso, no nos referimos a hábitos insanos de consumo y estilo de vida, ya por todos conocidos, como consumir tabaco y alcohol, no practicar deporte o comer carne roja en exceso, sino que nos centramos en algo más profundo. Ese algo se aloja en  nuestro yo interno, nuestra esencia, lo que realmente somos…

Mantener un hábito tóxico también puede afectar a nuestro yo interno y sabiéndolo localizar, podremos acabar con él. ¡Podemos con todo lo que nos propongamos!

Ahora bien, ¿qué es un hábito tóxico para nuestro yo interno? Se trata básicamente de una acción convertida en hábito que realizamos con frecuencia bien por costumbre, de forma inconsciente, o bien porque nuestro cerebro lo asocia a algún tipo de placer. 

Algunos de los hábitos que deberíamos eliminar para no consumir nuestra energía y mantener una salud mental más robusta y fuerte son:

  • Las compras y la eterna insatisfacción: hay personas a las que comprar objetos materiales le generan un estado de ánimo parecido al que sentimos tras realizar deporte, el cerebro se acostumbra a ello y siempre queremos repetir. Pues bien, esto puede derivar a la inconformidad, es decir, cuando conseguimos un producto ya estamos pensando en otro que no tenemos. Así nunca estaremos satisfechos y esto nos generará frustración e insatisfacción. 
  • Culpar a los demás de nuestros problemas y no afrontarlos como adultos. Eso sucede tanto en personas seguras como inseguras y, en ocasiones, está derivado básicamente por la comodidad y por la siguiente pauta que estaría bien cambiar para ser más libres.
  • Salir más a menudo de nuestro círculo de confort y no tenerle miedo. Un ejemplo es el de viajar, comenzar a realizar una actividad nueva o afrontar malas experiencias pasadas. Cuando no realizamos o hacemos algo que deseamos habitualmente, nosotros mismos lo notamos ya que nuestro cerebro se pone argumentos inválidos para intentar auto convencerse de no hacerlo. Eso es que el cerebro está acostumbrado a no esforzarse y siente miedo ante los cambios. 
  • Pensar demasiado en el “¡qué dirán!”. Todos aquellos que hemos0 pasado nuestra juventud en un pueblo o barrio pequeño, sabemos (en exceso)  lo que significa el “qué dirán”… 
  • Aferrarse a sucesos negativos que sucedieron en el pasado para no “querer” afrontar la vida de forma más positiva. Hay quien lo hace para llamar la atención, otros por victimismo o miedo…

Leyendo los cinco hábitos anteriores, seguro que nos hemos acordado de algún conocido e incluso de nosotros mismos. Ya sabemos qué hacer para cambiar, ahora tenemos que esforzarnos y ponerlo en práctica, ¡el cerebro aprende rápido!