La menopausia es el momento en la vida de la mujer en el que cesa la menstruación. Se trata de un proceso largo y paulatino, asociado a la disminución de la producción de hormonas.

El comienzo de la menopausia aparece alrededor de los 50 años (generalmente, entre los 48 y los 54 años). La mujer, poco a poco, pierde su función ovárica y disminuye la producción de estrógenos y progesterona. Para algunas mujeres es una fase satisfactoria en su vida, pero para otras no es así, debido a que el ovario deja de producir hormonas sexuales y esto afecta a todo el organismo.

Sus síntomas principales suelen ser sofocos, sudoración diurna y nocturna, descalcificación ósea, alteraciones psíquicas (en forma de irritabilidad, nerviosismo o incluso insomnio y depresión) y aumento de peso.

Además, al llegar la menopausia, aumenta la posibilidad de enfermedades cardiovasculares, ya que durante la vida fértil los estrógenos han protegido a la mujer de estas afecciones y ahora éstos desaparecen. Por ello, al llegar esta etapa se adquiere un riego similar al de los hombres, es decir, puede producirse un aumento del colesterol total, especialmente del LDL (el denominado "malo"), a la vez que disminuye el HDL (el "bueno").

En cuanto a la relación entre la menopausia y la alimentación, se puede decir que no hay alimentos que eviten los síntomas ya comentados, aunque sí hay algunos que pueden reducir, de alguna manera, los efectos:

  • Se deben consumir al menos cinco piezas diarias de frutas y hortalizas, ya que se ha relacionado esta ingesta con la prevención de muchas de las dolencias más habituales de la edad adulta.
  • Los productos lácteos desnatados son una fuente de calcio muy importante, un mineral básico para el mantenimiento de los huesos que, en la menopausia, están en una fase crítica. Además, tomar estos productos ayuda a reducir el exceso de grasas y colesterol, algo crucial a partir de los 50 años.
  • Hay que evitar los desencadenantes de los sofocos, como las bebidas calientesespecias y alimentos picantesalcohol o café.
  • Los alimentos integrales ayudan a prevenir el aumento de peso.
  • Los frutos secos, a pesar de tener un alto número de calorías, no se asocian a ganancia de peso si se consumen con moderación, y además aportan nutrientes beneficiosos para la salud.

Pero si hay un producto considerado como "el imprescindible" cuando se habla de alimentación y menopausia, éste es la soja. Pese a que hay estudios que indican que el beneficio de esta legumbre realmente no está demostrado, también los hay a favor de sus bondades, destacando la capacidad de las isoflavonas para aliviar tanto la severidad como la frecuencia de los sofocos. En estas investigaciones se señala que si se suplementa la dieta con sólo 80 mg de isoflavonas de soja al día se notará una disminución considerable de las sudoraciones.

Por supuesto, otra sabia recomendación es la práctica de ejercicio físico de forma habitual, adecuándolo a las características físicas de cada mujer. En general, es suficiente con caminar 30 minutos diarios.

Aunque, por otro lado, el tratamiento general se basa en la ingesta sustitutiva de hormonas sexuales femeninas, siempre recetadas por un facultativo, no está de más tener muy en cuenta estos consejos que relacionan directamente alimentación y menopausia.