Las dietas proteicas se están convirtiendo en un método muy eficaz para acabar con la grasa acumulada. Por tanto, son una herramienta básica a la hora de perder peso.

Este tipo de regímenes se basan en la eliminación de la ingesta de los carbohidratos, lo que implica que para que el cuerpo obtenga la glucosa necesaria para su funcionamiento deberá quemar la grasa acumulada, el almacén de energía del que dispone.

Pero, para obtener buenos resultados, es imprescindible que las proteínas consumidas sean de alto valor biológico de forma que no se pierdaperdermasa muscular, y tomar complementos vitamínicos que eviten las posibles carencias, así como no consumir grasas, que es lo que se busca eliminar.

Este tipo de alimentación debe estar supervisada en todo momento por un médico o profesional de la salud.

La dieta proteica tiene una serie de beneficios y contraindicaciones que es importante que se tengan en cuenta, ya que lo fundamental será mantener la salud a buen nivel.

Como puntos a favor están:

  • Posibilidad de una rápida bajada de peso. Es posible perder entre 3 y 4 kilos la primera semana, y una media de 2 kilos en semanas posteriores.
  • Apenas hay sensación de hambre, ni se nota debilidad en el cuerpo o sentimiento de tristeza, algo muy habitual en las dietas.
  • No hay pérdida de masa muscular.
  • Se disminuye el colesterol de forma notable.
  • Hay una reducción de la tensión arterial.
  • Se trata de una dieta segura, pues la recomendación es que siempre debe realizarse bajo un estricto control del médico.

Por el contrario, existen efectos negativos:

  • Hay muchas posibilidades de sufrir halitosis (mal aliento).
  • En algunos casos, es posible la aparición de estreñimiento.
  • Hipotensión.
  • Aparición de calambres musculares.
  • Posible caída del cabello.
  • Dolores de cabeza.

Hay también una serie de contraindicaciones a la hora de seguir una dieta proteica. No la deben realizar: personas menores de 18 años; aquellas que usen habitualmente diuréticos; los que sufren de insuficiencia renal, hepática o cardiaca; gente con enfermedades neoplásicas o que sufran la Enfermedad de Addison; y pacientes que hayan pasado por un accidente cerebrovascular.

Como ejemplo de dieta proteica, mostramos una serie de consejos a seguir para cada comida:

  • El desayuno implica comenzar el día con una alta cantidad de proteínas pero sin hidratos de carbono. Esto es necesario para aportar energía al organismo. Como ejemplo, se puede empezar la jornada con una buena ración de huevos con tocino y un café solo.
  • En el almuerzo se puede tomar algún vegetal, pero en pequeñas cantidades y sólo algunos muy concretos, como el tomate, ya que no aporta carbohidratos ni evita la absorción de proteínas. Como acompañamiento, el plato fuerte, formado por jamón serrano o una pieza grande de salmón.
  • La merienda incluirá carne, del tipo que sea, o también unos taquitos de queso con jamón.
  • La cena, al igual que el almuerzo, puede contener alguna verdura pero sólo como acompañamiento al plato principal. En este momento del día la carne está desaconsejada (mejor por la mañana), así que es preferible optar por un pescado o algo de marisco y una parrillada de verduras.

Nota: La dieta es un tema relacionado con la salud. Por tanto debe estar supervisada en todo momento por un médico o un profesional de la nutrición.