¿Cómo una cosa tan pequeña puede llegar a contaminar tanto como lo mencionado anteriormente? Las colillas de cigarro nos matan a nosotros y también matan a nuestros mares. ¡Asombroso!

No pasa nada, nosotros seguimos fumando, “es un hábito maravilloso”.

Ironías aparte, al parecer, se ha descubierto que las sustancias (cancerígenas por supuesto) que transportan las colillas de los cigarros consumidos, son altamente perjudiciales para nuestros mares. Y, claramente, para los peces que nosotros comemos…

Pero mejor hagamos la prueba, pide una colilla usada a algún conocido que esté fumando plácidamente su cigarrillo, ajeno a las posibles enfermedades que le acechan, y métela en un vaso de agua. Déjalo ahí un rato y luego vuelve o simplemente párate a observar. ¿Cómo se queda el agua? ¿Verdad que sale un color marroncito nada apetecible?

Ahora, imagina eso multiplicado por un trillón de unidades, el mar es grande pero ya comienza a NO soportar la contaminación proveniente del ser humano. Para muestra, pincha aquí.

¡¡BASTA!!

Además de las sustancias que se filtran en las colillas, el material del que están compuestas es acetato de celulosa y, de los 5600 millones de cigarrillos que se fabrican cada año, cada una de sus colillas tarda, aproximadamente diez años (mínimo) en descomponerse por completo. ¿Es para pensárselo o no?

Ya que son desechos que, normalmente, son acumulados en vertederos o catapultados con el dedo directamente al suelo, unos irán a la tierra, pero una gran mayoría también irá a parar al mar. Bien a través de los ríos externos o subterráneos o bien directamente. El caso es que hay muchas posibilidades de que estas sustancias vuelvan a los humanos.

Parándonos a pensar nos planteamos, sabiendo todo lo que sabemos, ¡nos parecen pocos los casos de cáncer y enfermedades raras! Dejemos de fumar, de contaminar y volvamos a tener un huerto y salir al campo a caminar, todo nos irá mejor…