En nuestra vida, podemos pasar por muchos estados de ánimo, pero es la felicidad el que más ventajas aporta al organismo. Los beneficios del optimismo para la salud son muchos, ya que, según los especialistas, las personas que afrontan de forma positiva la vida tienen menos riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, derrames cerebrales, depresión, ansiedad o estrés.

En efecto, las personas con bienestar psicológico tienen menor riesgo de padecer enfermedades de corazón, independientemente de su edad, peso o hábitos. Y es que está demostrado que las personas optimistas, suelen tener costumbres más saludables, como hacer ejercicio regularmente, llevar una dieta sana y equilibrada y dormir bien. Estas buenas prácticas, repercuten en la salud a corto y largo plazo, haciendo que las probabilidades de padecer enfermedades sean inferiores a las de una persona pesimista.

Pero los beneficios del optimismo para la salud no se quedan ahí. El bienestar que proporciona una actitud positiva,  ayuda a reducir los factores de riesgos cardiovasculares, como pueden ser la hipertensión, el colesterol elevado y menores niveles de presión arterial. El estado mental, afecta más de lo que creemos en nuestro organismo, ya que nos protege ante posibles enfermedades. Los enfermos aquejados de estrés. tardan más en sanar y son más propensos a las recidivas (reaparición de los síntomas de una enfermedad después de su desaparición).

Numerosos estudios, han puesto de manifiesto que el sistema inmunológico se debilita cuando las personas están sometidas a un estrés continuado. De hecho, existen trabajos científicos que han relacionado los disgustos de pareja con la frecuencia de los resfriados, relacionando ambos hechos.

También son muchos los beneficios del optimismo para la salud de las personas mayores. Debido a los achaques comunes en esta etapa, estas personas tienden a decaer y a ver la vida de una manera más pesimista. Sin embargo, sería mucho más conveniente que trataran de afrontar el futuro con buenos ojos, pues repercutiría directamente en su longevidad y calidad de vida.  

Los mayores activos, aquellos a los que les gusta hacer actividades y ejercicio, y les gusta socializarse y reírse con la gente, llevan habitualmente una dieta más saludable y equilibrada, lo que lógicamente repercute en su salud.