No importa las veces que hayas cambiado de trabajo. Seguro que en cada una de las distintas oficinas en las que has trabajado te has encontrado el mismo perfil de personas.

Esto ocurre porque existen roles frecuentes en las oficinas, centros de trabajo que propician la confluencia de muchas personas en las que se da la aparición de pautas de comportamiento semejantes en todas ellas y que se repiten con frecuencia. Estos roles vienen definidos por el puesto de trabajo que ocupan, el nivel jerárquico del mismo y la personalidad concreta de cada individuo.

Vamos a enumerar roles frecuentes en una oficina. Seguro que no eres capaz de negar que alguna vez te has cruzado con alguno de ellos o que, incluso, te identificas con alguno de ellos.

  • El/la quejica: todo le parece mal, todo le molesta, nunca está conforme. En todas las oficinas hay un/una quejica que puede sacarte de los nervios y minar tu salud por su inconformismo y negatividad.
  • La portera (o portero): en una oficina nunca falta el cotillo o la cotilla que todo lo quiere saber. Les gusta más un chismorreo que cogerse un día libre. Les encanta hablar de la vida y del trabajo de los demás, así como enterarse de todo detalle, por pequeño que sea. Cuanta más información manejan sobre los demás, más necesitan y  más se retroalimentan de su necesidad de saber.
  • El/la que va a heredar la empresa: no es verdad. No la van a heredar, ¡pero lo parece! Se puede y se debe ser responsable e implicarse con los proyectos emprendidos dentro de la oficina. Pero tiene que haber un límite, de lo contrario tu vida se centrará sólo y exclusivamente a tu trabajo. Las personas con estos roles definidos dentro de la oficina, suelen llegar a estos límites. Viven por y para trabajar, echando horas sin fin, festivos, laborables, etc. Si tú lo das todo en tu oficina, no importa; ellos siempre más.
  • El jefe (o jefa) tirano: pueden llegar a producir ataques de ansiedad entre sus empleados. En todas las oficinas existe esa figura directiva que todo el mundo teme y con la que todos evitan cruzarse, por si acaso...
  • La persona motivadora: entre los roles frecuentes en una oficina, también está éste: una persona que motiva por su forma de afrontar el trabajo. Suelen ser personas positivas, a las que les gusta su trabajo y que saben transmitirlo. Suelen ser empáticos, comprensivos, sociables y saben trabajar en equipo.