Nuestro pelo es uno de los aspectos de nuestro físico que más nos preocupa a partir de cierta edad y, por ello, debemos cuidarlo lo mejor posible para mantenerlo sano, fuerte y sobre todo, para evitar su caída. En el momento en que empezamos a ver más cabello de lo normal en el cepillo comienza la preocupación y podemos cometer en el error de creernos los muchísimos mitos que existen acerca de este tema.

  • Es malo lavarse el pelo todos los días. Falso. Si tenemos el pelo graso lo importante es elegir bien el champú que utilizamos, que debe estar especialmente indicado para nuestro tipo de cabello.
  • Fumar hace que se caiga más el pelo. Verdadero. Fumar dificulta el transporte de vitaminas y nutrientes a la sangre y por tanto al folículo piloso de nuestro cuero cabelludo, afectando así a su crecimiento.
  • Si tengo el pelo graso, es más probable que se me caiga. Verdadero. La grasa se suele depositar en el orificio y lo taponan, de manera que al pelo le cuesta mucho más crecer.
  • El alcohol se relaciona con la caída del cabello. Falso. Aunque es cierto que las personas que consumen más alcohol tienen el pelo más seco y menos brillante.
  • Los peinados muy tirantes hacen que se caiga el pelo. Verdadero, aunque no del todo. Los peinados tirantes no son recomendables porque hacen que el pelo se rompa y sufra, pero eso no significa que no podamos llevar coletas o trenzas, ¿lo mejor? Combinar ambos para que el pelo respire.
  • Cortarse el pelo con frecuencia fortalece el pelo. Falso. El pelo no crece más cuanto más lo cortes, lo que sucede es que al cortarlo parece más sano puesto que las puntas son más delgadas y débiles que el resto del cabello, ¡pero nada más!
  • El estrés favorece la caída del cabello. Verdadero. De hecho, la alopecia por estrés está diagnosticada. Nuestro estado de ánimo puede hacer que disminuyan los niveles de hierro, zinc y vitamina B, encargados de nutrir nuestro cabello.

Nuestro aspecto físico influye de manera crucial en nuestro bienestar y por ello es importante cuidarnos tanto por fuera como por dentro. Contratar un buen seguro de salud puede evitarte muchos disgustos, ¡piénsatelo!