Seguro que cuando te has planteado hacer dieta, o cuidar un poco la alimentación, lo primero que has pensado es en eliminar el pan. Pero quizás el pan no sea el problema para quitarte esos kilos de más.

Por si no lo sabías, el pan es uno de los alimentos fundamentales de la dieta mediterránea y según una encuesta realizada por la asociación “Pan de cada día” el 92,6% de la población española come pan con asiduidad siendo el blanco el más consumido, que sigue situándose como el preferido entre los españoles, un 75,1% lo consume frente a un 28,2% que no.

Lo primero que tienes que saber es que el mito de que el pan engorda, no es tan real, porque este alimento únicamente contiene entre 1 y 3 gramos de grasa por cada 100. Y aún así sigue asociado a las comidas que más engrosa.

Al contrario de lo que se piensa, existen estudios que demuestran que una dieta rica en pan, especialmente si es integral, puede incluso favorecer la pérdida de peso y de la cintura o simplemente no tener ninguna influencia en el peso. De hecho, se ha probado que si se respeta la cantidad recomendada el pan no engorda.

Además, dejar de comer pan es un gran error porque este alimento aporta mayoritariamente carbohidratos que, al ser digeridos, nuestro cuerpo los transforma en glucosa que es el mejor combustible de los músculos y nuestro cerebro entre otros.

De hecho, lo recomendado en una dieta de unas 2.000 kcal, es que como mínimo 1.100 kcal deberían ser aportadas por carbohidratos. Y, al ser este nutriente el componente mayoritario del pan, si se reduce su consumo, se puede desequilibrar la alimentación.

Así mismo, los especialistas recomiendan, para una persona con un peso adecuado tomar 4 raciones diarias de pan, lo equivalente a 50 gramos, repartidas en todas las comidas.

Como comer el pan

Mucha gente piensa que el pan blanco engorda más que el integral y nada más lejos de la realidad, ya que el primero aporta una cantidad de calorías y proteínas similar. Pero es mejor consumirlo frente al blanco porque aporta más vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales y fibra, que ayudan a regular el tránsito intestinal. Aparte de que la fibra produce mayor sensación de saciedad y nos ayuda a comer menos.

Uno de los enemigos del pan, son los bocadillos, porque lo que metemos en medio suele ser calórico por la cantidad introducida y por el relleno, ya que en muchas ocasiones los convertimos en un bocado poco recomendable, especialmente si lo que queremos es perder peso.

Por otro lado, no podemos olvidar que existen otros alimentos como el arroz, la pasta, las legumbres, las patatas, etc. que también nos aportan muchos carbohidratos. Por lo que si hacemos una comida que se base en alguno de estos ingredientes, entonces sí será mejor que prescindamos del pan.

Seguro que no sabías que cuando comemos el pan de barra, la miga es su parte más ligera. Esto es porque tanto la corteza como la miga de una barra de pan comparten la misma composición y sin embargo, a igualdad de peso la primera contiene más agua, por lo que tiene algunas calorías menos que la corteza.

Si lo consumes en biscotes te harán sentir lleno antes, ya que te ayudan a controlar mejor la cantidad de pan que tomas. Además, como necesitamos más tiempo para masticarlos, porque tienen menos cantidad de agua, y aumenta la sensación de saciedad, pero ten en cuenta que los industriales tienen más azúcar.

Si optas por panes de sabores ten en cuenta que son más calóricos, ya que están muy de moda aquellos que incorporan ingredientes como las nueces o las pipas y al final aportan calorías extra al pan.

Lo mejor es siempre optar por una dieta saludable y cuidar nuestra salud y nuestro cuerpo de la forma más adecuada, y si es necesario, recurrir a un especialista para que nos haga una alimentación equilibrada.