Poner la calefacción cuando bajan las temperaturas es un acto de lo más cotidiano que a todos nos gusta realizar estando en casa o en el trabajo.

Estar en una estancia fría resulta incómodo. La calefacción ha resultado un gran avance para mantener el ambiente confortable sin gran esfuerzo (quizás el económico sea el más acusado). Incluso para controlar el gasto ya existen termostatos inteligentes que permiten controlar la calefacción desde nuestro móvil.

Pero hay algo que muchas personas aún no controlan al poner la calefacción, sin darse cuenta que podrían proteger su salud en caso de hacerlo de otra forma. Nos referimos a la temperatura que seleccionan para calentar el ambiente. Y es que poner la calefacción muy alta puede ser perjudicial para nuestra salud, sobre todo para la salud de nuestra piel.

Todos hemos escuchado hasta la saciedad los consejos que los dermatólogos ofrecen cada verano para proteger nuestra piel de la excesiva exposición al sol. Además, en los meses de más calor hacen especial incapié en la importancia de hidratar bien nuestro cuerpo y nuestra piel.

Pero en invierno también hay que proteger la piel de agentes externos que pueden dañarla. Y en este sentido los expertos también advierten de que poner la calefacción demasiado alta puede ser perjudicial para la salud de nuestra piel.

Uno de los principales problemas detectados es que la calefacción a temperaturas demasiado altas reseca la piel y la deshidrata.

El frío puede favorecer la aparición de sabañones, sequedades y eczemas. Pero también las duchas de agua demasiado caliente o las calefacciones demasiado potentes pueden incentivar la sequedad y la deshidratación. Es tentador girar el grifo del agua caliente o sentir calor en nuestra casa en pleno invierno, pero si quieres proteger la salud de tu piel, modera la temperatura en ambos casos.

Para no sufrir la sequedad y la deshidratación de tu piel en invierno, además de evitar todo lo mencionado debes procurar mantenerla bien hidratada en todo momento con cremas que además protejan del frío. El uso de complementos que abriguen la piel como bufandas, guantes o gorros también evitará la aparición de sequedades e incluso eczemas. En caso de que estos últimos aparezcan, lo más recomendable será visitar a un experto de la salud de la piel para que aplique el tratamiento más adecuado.

Por último, recuerda no descuidar tu dieta. Una buena dieta, sana y variada y una buena hidratación de tu organismo bebiendo dos litros de agua cada día, ayudarán a lucir una piel bonita e hidratada.