Unas amigas coreanas, nos comentaban hace unos años que, en su tierra, es casi una obligación que todos los ex alumnos que han terminado lo que para nosotros es la ESO, o bachiller, se peguen un año sabático. Y con ello, no nos referimos a un año de hacer el vago en casa. No, nos referimos a viajar y enriquecernos con experiencias personales, aprender otro idioma y por qué no, hacer algunas prácticas en empresa. Lo que sea, menos estar en casa, estar estudiando una carrera o trabajando. ¡Buen pensamiento!

Claro está que no nos referimos a Corea del Norte y que tampoco nos quedó muy claro si hablaban de una clase minoritaria, la élite surcoreana, o realmente era algo asentado y normal en el cómputo de la sociedad.

Nos llamó tanto la atención que nos pusimos a investigar y, para nuestra sorpresa, nos dimos cuenta de que es algo más común de lo que creíamos y que inclusive, lo podían realizar personas de cualquier edad. Aunque lo más habitual era en atapas pre y post universitarias.

Aunque en España el fenómeno “gap year” únicamente lo llevan a acabo aquell@s atrevid@s que pasan del “qué dirán” se trata de una costumbre más que asentada en la mayoría de países anglosajones y, algunos de sus infinitos beneficios son:

  • A nivel personal, te convertirás en un ser más libre y maduro. Te conocerás a ti mism@ y aprenderás a decir NO cuando quieres decir NO. Sabrás hasta donde alcanzan tus límites.
  • La experiencia de vivir en otro país que no es el tuyo te enriquecerá más que estudiar una, dos o mil carreras universitarias.
  • Cuando vuelvas, tendrás, al menos un idioma más y amigos por todo el mundo. ¿Existe mayor riqueza personal que esa?
  • Serás más independiente y sabrás valorar a las personas que quieres y que has añorado durante tu gran viaje.
  • ¿Qué quieres hacer con tu vida? Seguramente lo tengas mucho más claro ya.

En definitiva, se trata de una experiencia necesaria que nos ayudará a enfrentarnos a la vida adulta con los pies en el suelo y conociéndonos mucho más a nosotros mismos. Ahora bien, ¿podría dejar de trabajar siendo un adulto para hacerlo? Sí, y si lo necesitas, por favor (y por tu salud), ¡hazlo!

Nos vemos a la vuelta, no dudes que te esperaremos.