Para lograr una buena salud laboral, es importante que las relaciones personales que se generan en el trabajo entre compañeros o entre empleados y jefe sean respetuosas y cordiales, algo que no siempre es fácil de conseguir.

Los centros laborales son espacios donde se trabaja para sacar proyectos adelante o para lograr, haciendo equipo, un fin común que beneficiará a todos. Los problemas pueden comenzar cuando alguien invade demasiado el espacio de otro, durante la elaboración de cualquier tarea que corresponde sólo a él.

En el caso de los puestos de más responsabilidad, esto puede dar lugar al conocido como ‘micromanaging’, una práctica en la que incurren muchos jefes y que sufren muchos empleados y que sucede cuando el primero no sabe delegar en los segundos.

El micromanaging aparece cuando nuestro jefe se convierte en un pequeño gestor que analiza con lupa cada movimiento o paso dado por sus empleados. Es ese superior que no puede evitar revisar todo al detalle, inmiscuirse en cada pequeña tarea realizada por un empleado, necesitando analizar a cada momento todo.

El micromanaging sólo logra poner nerviosos a los empleados, afectando a la productividad de los mismos así como de la persona que lo ejerce, pues al final interrumpe el proceso de trabajo de los primeros y él mismo no es capaz de acaparar tantas responsabilidades como pretende.

Si como jefe de un equipo, te sientes identificado con este ejemplo, uno de los consejos para mejorar tu productividad es que comiences a confiar en las personas que trabajan para ti. No sólo ganarás tiempo para ocuparte de tareas que de verdad te corresponden, sino que tu imagen como líder no quedará degradada ante tus empleados.

Si, como empleado, sufres el micromanaging procedente de la forma de actuar de tu jefe, trata de no perder los nervios. Cuando tu superior te asigne una tarea, trata de preguntar todo lo necesario para que no quede ningún fleco al aire del que pueda tirar. Se trata de anticiparte a sus inseguridades, miedos o desconfianzas.

La práctica del micromanaging puede minar el ánimo de un equipo y puede lograr que este pierda la credibilidad en su superior. Si, como jefe de un equipo o sección, deseas que tu equipo confíe en ti, trata de tener claro cuál es el objetivo al que pretendes llegar cuando asignas una tarea y deja bien claro qué es lo que quieres y cómo lo quieres. Después haz el esfuerzo personal de confiar en las personas que tienes al lado.