“No tuestes tanto el pan, que si se quema es malo para la salud…” ¿Cuántas veces has escuchado esta frase? Más de una, seguro, y no hay nada de mito en ella, te explicamos por qué: cuando sometemos alimentos ricos en azúcares y aminoácidos a altas temperaturas se produce una sustancia tóxica llamada acrilamida y, según numerosos estudios científicos, un alto consumo de acrilamida aumenta las posibilidades de padecer cáncer.

Desde la autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) aconsejan reducir el consumo de alimentos ricos en acrilamida: café, achicoria, patatas fritas, cereales, galletas… Aquí te damos algunos consejos para evitar ingerir esta sustancia:

  • La forma más común de consumir acrilamida es a través de las patatas fritas, así que controlar su ingesta es a la vez la mejor manera de evitar un alto nivel de acrilamida en nuestro organismo.
  • Como comentábamos antes, los azúcares, glucosas y aminoácidos sometidos a altas temperaturas producen la aparición de la acrilamida. Por ello te recomendamos cocinar las patatas en el micro o cocerlas en vez de freírlas, tostarlas u hornearlas. En caso de freírlas, no lo hagas a más de 160ºC.
  • Otro truco para reducir la acrilamida de las patatas es dejarlas en remojo peladas y cortadas durante 15-30 minutos.
  • Cocina los alimentos el tiempo justo, sobre todo si se trata de patatas o pan. No dejes que se quemen los bordes.
  • Utiliza patatas nuevas que no hayan estado mucho tiempo guardadas. Cuanto más tiempo permanezcan sin usar, más azúcar contienen. A la hora de guardarlas, hazlo en un lugar seco y fresco antes que en la nevera, las patatas no deben estar a menos de 6ºC - 7ºC.
  • No reutilices el aceite y emplea uno de oliva mejor que uno de girasol, maíz o soja. La calidad del aceite influye notablemente en la aparición de acrilamida.

Después de estos seis consejos, lo único que nos queda recordarte es que cuidar de tu salud es lo más importante, así que además de ponerlos en práctica, contrata un buen seguro de salud ¡y vive tranquilo!