La deficiencia de vitamina A, como la de cualquier otro tipo de vitamina, afecta directamente al correcto funcionamiento de determinadas funciones de nuestro organismo y, por lo tanto, a nuestra salud.

La carencia de vitamina A provoca diversos problemas, como son:

  • Pérdida de visión y ceguera.
  • Infecciones urinarias.
  • Infecciones respiratorias.
  • Debilitamiento de los huesos.
  • Debilitamiento de las uñas.
  • Debilitamiento de los dientes.
  • Pelo débil y seco.
  • Sequedad de la piel.
  • Debilitamiento de las funciones estomacales.
  • Debilitamiento del sistema inmunológico.
  • Fatiga o cansancio.

Uno de los problemas más preocupantes que provoca la carencia de vitamina A es la de la pérdida de visión o ceguera, sobre todo en niños de países subdesarrollados, donde la desnutrición hace estragos. Alrededor de 400.000 niños quedan ciegos cada año por este motivo.

Para que las células de la retina del ojo funcionen correctamente y para que la córnea se mantenga bien lubricada, es necesaria la vitamina A.

Los problemas de visión derivados de esta deficiencia, comienzan con una ceguera nocturna, es decir, problemas de visión en la oscuridad. Con el tiempo, el problema se puede agravar, apareciendo úlceras oculares, infecciones y llegando finalmente a la ceguera total.

La falta de vitamina A se produce, principalmente,  por una mala alimentación y el consumo insuficiente de alimentos que la contienen.

Para combatir la falta de vitamina A es fundamental incluir en nuestra dieta alimentos ricos en este nutriente. Estos alimentos son:

  • Naranjas
  • Huevos
  • Leche
  • Hígados
  • Pescados
  • Mantequillas
  • Brócoli
  • Zanahorias
  • Albahaca
  • Pimientos
  • Espárragos
  • Coles de Bruselas
  • Tomates
  • Calabazas
  • Ciruelas
  • Espinacas
  • Acelgas
  • Frambuesas
  • Mangos
  • Berro
  • Sandía

Como puedes comprobar, para combatir la falta de vitamina A, se debe consumir alimentos tanto de origen animal, como de origen vegetal.

En los de origen animal, este nutriente está presente, sobre todo, en el hígado, la mantequilla y en la yema de huevo. En el caso de los pescados, el azul es una buenísima fuente de vitamina A.

En los alimentos de origen vegetal, hay que destacar los vegetales anaranjados, rojos y verdes y las frutas rojas y anaranjadas.

Aparte de una correcta alimentación, también se puede combatir la carencia de vitamina A con suplementos de este nutriente tan necesario para el organismo. En este caso, puede suministrarse en forma de cápsulas, tabletas o líquidos y siempre debe hacerse bajo la supervisión de un profesional de la salud y nunca por nuestra cuenta. Un médico sabrá administrar la dosis adecuada para regular los niveles de vitamina A.

Si quieres cuidar tu salud dentro y fuera del trabajo, consulta a nuestro asesor.