Alejar el estrés de nuestro trabajo o de cualquier rutina diaria es algo con lo que combaten millones de personas en todo el mundo.

El estrés es uno de los grandes males del siglo XXI y puede afectar de manera muy negativa sobre la salud mental y física de una persona.

Pero ¿y si te dijéramos que el estrés, en sus primeras fases de aparición, no es nocivo para la salud y que incluso puede beneficiarnos en muchas situaciones?

La inoculación al estrés es, de hecho, una técnica psicológica para  que éste sólo actúe en su primera fase y no se prolongue en el tiempo, que es lo que lo hace peligroso para la salud.

Cuando aparece el estrés, nuestro cuerpo y nuestra mente se activan para solucionar una situación que se está planteando en un momento de nuestras vidas de una u otra manera. Esto, en principio, nos hará ser más eficaces para resolver de manera rápida y efectiva esa situación, ya que el estrés nos pone en alerta. Por lo tanto nos ayuda a ser más eficaces y productivos ante situaciones que debemos resolver.

El problema viene cuando dichas situaciones que nos están generando estrés no se resuelven y este se instala en nuestra mente y en nuestro cuerpo para quedarse por un tiempo demasiado prolongado. Es entonces cuando nos resultará imposible proteger nuestra salud, ya que al activarnos, estamos realizando un sobreesfuerzo físico y mental que, si no se para, nos dejará agotados.

La inoculación al estrés, tal y como hemos comentado anteriormente, puede atajar este problema antes de que su fase beneficiosa se convierta en nociva. ¿Cómo? Mediante unas técnicas psicológicas que deben adquirirse en varias sesiones y durante las cuales deberemos identificar qué situaciones de nuestra vida nos están provocando dicho estrés.

Si no se detecta el origen del problema será imposible luchar contra el estrés.

Una vez identificadas las causas, existen diversas técnicas de relajación mental que servirán como herramientas de inoculación al estrés y que nos ayudarán a enfrentarnos a él en vez de recurrir a la ignorancia del problema.

Las técnicas de relajación requieren su tiempo y hay que trabajarlas, poniéndolas a prueba una y otra vez y comprobando, pasado un tiempo, si están siendo eficaces o si se requiere de más entrenamiento mental.

Ser capaces de aplicar la inoculación al estrés puede ayudarnos controlar la presión psicológica. De esta forma podremos evitar problemas de insomnio, depresión, cansancio, irritabilidad, frustración, dolores de cabeza, dolores musculares, etc.