Las bajadas de tensión se producen cuando llega menos sangre al cerebro de lo habitual, lo que reduce la oxigenación. Normalmente, las bajadas de tensión o lipotimias se producen de forma puntual, siendo más comunes en verano. Pero algunas personas, por su constitución física, tienen una presión arterial baja con la que tienen que convivir de por vida.

El cuadro de síntomas típico de una bajada de tensión son mareos, se nubla la visión, cansancio o debilidad repentinos, y si el oxígeno y la glucosa no pueden alcanzar el cerebro se produce un síncope o desvanecimiento. El desvanecimiento constituye un mecanismo de defensa del organismo, ya que el desmayo lleva al cuerpo a situarse en una posición horizontal que ayuda a que el flujo sanguíneo llegue sin problemas hasta el cerebro y no necesite contrarrestar la verticalidad de estar de pie.

Las posibles causas de un episodio de hipotensión pueden asociarse a una enfermedad cardiovascular, en la que haya alteraciones en el ritmo cardiaco o la fuerza de bombeo, una enfermedad que cause deshidratación debido por ejemplo a una alteración de las hormonas implicadas en la regulación del sodio o a una gastroenteritis, una menstruación intensa o una hemorragia estomacal.

En el caso de quienes sufren hipotensión arterial esencial, no existe tratamiento farmacológico y solo se pueden tomar medidas higiénico-dietéticas como comer bien y tomar suficiente sal y nutrientes. En estos casos la persona debe intentar mantenerse fresca durante los meses de calor y evitar estar abrigada en exceso, ya que las altas temperaturas corporales bajan la tensión y las más bajas la suben, y no utilizar ropa o complementos que opriman y dificulten la circulación sanguínea.

Pero, ¿qué hacer ante una bajada de tensión? Es conveniente seguir unas pautas si presenciamos cómo a otra persona le baja la tensión:

  • Tumbar o dejar a la persona tumbada si ha sufrido un desvanecimiento y no tratar de forzar la reanimación ni sentarla. Se puede colocar algún apoyo bajo sus piernas para levantarlas y favorecer así que la sangre alcance más rápido el cerebro.
  • Si está inconsciente, tumbar a la persona de lado; con esto se evita que la lengua pueda asfixiarla al estar bocarriba y permite que la lengua caiga de forma lateral sin entorpecer la entrada de aire.
  • Comprobar si respira bien y está consciente y no practicar ninguna maniobra de reanimación si las constantes vitales están bien. Si no hay latido ni respiración, realizar la reanimación cardiopulmonar y llamar a los servicios de urgencia.
  • Aflojar la ropa o prendas que puedan oprimir trascurridos unos minutos.
  • Si tras 5 minutos la persona no reacciona a pesar de tener pulso y respirar bien, avisar a los servicios de urgencia.