Padecer diarrea, o gastroenteritis vírica, es una afección bacteriana habitual y todos solemos pasar por ella, al menos, una vez al año. Las causas pueden ser variadas, en ocasiones, aparece por un virus que se propaga como la espuma durante un periodo de tiempo, otras por haber ingerido un alimento o agua en mal estado o por estar tomando algún tipo de medicamento fuerte. También puede deberse a alguna intolerancia alimenticia desconocida para nosotros o puede ser síntoma de alguna otra enfermedad mucho más grave ante la cual, debemos protegernos inmediatamente. Por todo ello, debemos prestarle atención y, si no se pasa en unos días, acudir al médico para realizar todo tipo de pruebas.

Al ser algo tan habitual, muchos de nosotr@s le hacemos frente utilizando remedios caseros de toda la vida como los siguientes:

  • Zanahoria hervida, si no quieres masticar prepara una crema con el caldo del hervido.
  • Caldo de pollo desengrasado. ¡El caldo siempre resucita y asienta el estómago!
  • Prepara un suero casero con dos cucharadas de bicarbonato, dos cucharadas de sal y una pizca de azúcar. Si crees que es demasiado, el agua tibia con bicarbonato (sin abusar) ayuda a recomponer sales minerales y azúcares vitales. 
  • Agua y limón, ¡de toda la vida!
  • Ingerir probióticos si los remedios naturales no te funcionan.
  • Bebe siempre agua embotellada lo más ligera posible.
  • El reposo también influye ya que te ayudará a invertir menos energía.
  • El yogur natural es el único lácteo que está permitido ingerir en este tipo de infecciones ya que ayuda a proteger la flora intestinal.
  • Arroz blanco, ¡típico remedio de mamá!
  • Puré de verduras sin demasiada sal.

Evita ingerir alimentos que contengan lácteos, grasas, azúcares o carnes copiosas y todo lo que comas, mejor en raciones pequeñas para que tu cuerpo, poco a poco, vaya acostumbrándose nuevamente a “trabajar”.