La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, más conocida por las siglas EPOC, es una enfermedad crónica de las vías áreas. Puede llegar a resultar incapacitante y tiene un gran impacto en la calidad de vida de las personas que la sufren.

Esta enfermedad que afecta al 10.2% de los adultos en España y se estima que, en España, al menos dos millones de personas la padecen.

La EPOC, es un trastorno respiratorio, que se caracteriza por la dificultad crónica del paso del aire por los bronquios. Esta enfermedad, que en la actualidad no tiene cura, consiste en una inflamación crónica de la mucosa bronquial que hace que se produzca un moco, que es anómalo, lo que lleva a una obstrucción de las vías aéreas. Como consecuencia de esto, se impide la oxigenación del organismo y de la sangre de forma adecuada.

Quizás estés más familiarizado con términos como enfisema y la bronquitis crónica. Estos son las dos afecciones más frecuentes que contribuyen a desarrollar la EPOC. Estas dos afeccionen se caracterizan por:

  • La bronquitis crónica es la inflamación del revestimiento de los bronquios, que llevan aire hacia y desde los sacos de aire (alvéolos) del pulmón. Se caracteriza por la tos diaria y la producción de mucosidad (esputo).
  • El enfisema es una afección en la cual los alvéolos que están en los extremos de las vías aéreas más pequeñas (bronquiolos) de los pulmones se destruyen como resultado de la exposición dañina al humo de cigarrillo y a otros gases y partículas irritantes.

Es importante remarcar que esta enfermedad de los bronquios está producida por la exposición al humo de tabaco principalmente y que ocasiona una pérdida de la función pulmonar acelerada, y por tanto una pérdida importante de nuestra calidad de vida.

De hecho, esta enfermedad cada vez está más presente entre adultos de mediana edad ya que según los datos del estudio EPI-SCAN II, realizado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), la prevalencia de la EPOC en la población española mayor de 40 años está en un 12,4 por ciento. Este dato confirma que es de una de las patologías crónicas más frecuentes en adultos.

El tabaco es su causa principal y de hecho contribuye a aumentar la gravedad de la enfermedad. Se sabe que fumar durante años termina produciendo EPOC a muchas personas. La clave para no contraer esta enfermedad es no fumar o dejar de fumar a tiempo, sobre todo si queremos evitar que la enfermedad avance y siga destruyendo los pulmones. No hay que olvidar que el daño producido en los bronquios y pulmones es irrecuperable, y nuestra salud es lo más importante.

Un dato importante es que la influencia del tabaco en esta enfermedad no está tan relacionada con el número de cigarros que la persona fuma como con el tiempo que lleva la persona en contacto con el tabaco.

Es cierto que no todas las personas que desarrollan la EPOC es por fumar, pero aunque no son fumadores, pero han respirado el humo del tabaco consumido por otras personas (en casa, compañeros de trabajo, etc) y que al final produce los mismos efectos perjudiciales.

Síntomas

Tienes que saber que los síntomas de la EPOC no se suelen manifestar hasta que la enfermedad ha producido ya un daño significativo, por lo que un paciente puede estar afectado sin saberlo. Por lo general, los síntomas empeoran con el tiempo, particularmente si este sigue expuesto al humo del tabaco.

Los pacientes con bronquitis crónica presentan una tos diaria y producción de mucosidad (esputo) como síntoma principal durante al menos tres meses al año en dos años consecutivos.

Entre los signos y síntomas se pueden incluir los siguientes:

  • Dificultad para respirar, sobre todo durante la actividad física
  • Silbido al respirar
  • Presión en el pecho
  • Tener que aclararse la garganta temprano a la mañana, debido al exceso de mucosidad en los pulmones
  • Una tos crónica que puede producir mucosidad (esputo), la cual puede ser transparente, blanca, amarilla o verdosa
  • Color azul en los labios o los lechos ungueales (cianosis)
  • Infecciones respiratorias frecuentes
  • Falta de energía
  • Pérdida de peso involuntaria (en los estadios más avanzados)
  • Hinchazón en los tobillos, los pies o las piernas

Además, es probable que las personas con EPOC tengan episodios llamados reagudizaciones, durante los cuales los síntomas empeoran más que la variación habitual diaria y duran al menos varios días.

Existen escalas de disnea y cuestionarios de calidad de vida para valorar de forma objetiva el impacto que tiene la enfermedad.

Cómo se diagnostica la EPOC

Esta enfermedad se diagnostica con una prueba sencilla y fácil de realizar. Para ello se somete al paciente a una espirometría, que consiste en “soplar a un aparato”. Esta prueba de detecta el descenso de los flujos aéreos y por tanto la obstrucción bronquial.

Para realizar dicha prueba el paciente debe estar sentado cómodamente y respirar a través de una boquilla con filtro que está conectada al aparato de espirometría. Primero, se realiza una respiración profunda y luego se sopla, tan fuerte y rápida como sea posible. Lo que hace el espirómetro es medir la velocidad y la cantidad de aire que entra y que se puede expulsar de los pulmones.

En el caso de tener EPOC la máquina detecta un descenso en los flujos de aire que espiramos. A mayor cierre de bronquios menor salida de aire.

La espirometría aparte de ser la prueba fundamental para el diagnóstico es de gran utilidad para establecer el grado de afectación de la enfermedad: leve, moderada o severa. Además, sirve para controlar la respuesta al tratamiento y valorar si existe mejoría en la espirometría. Es recomendable en el control de estos pacientes realizar una espirometría anual.

Además, existen otras pruebas que pueden ayudar para el estudio y seguimiento de los pacientes con EPOC:

  • Radiografía de tórax para detectar signos de enfisema, bullas, bronquitis crónica.
  • Pulsioximetría para medir la saturación de oxígeno en la sangre.
  • Gasometría arterial para medir el nivel de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre mediante la extracción de sangre de una arteria, habitualmente la arteria radial.
  • Análisis del esputo (flemas) para detectar infecciones.