Malos hábitos, la alimentación y el tabaco son los tres argumentos clásicos que salen a diario de la boca de odontólogos de todo el mundo pero, ¿les hacemos caso? Pues debemos ser realistas y la respuesta es que no les hacemos caso en exceso. “A nadie le amarga un dulce.” ¿Verdad?

Pues, tras el dulce, tus dientes estarán un poco más picados o amarillos pero, sobre todo amarillos o grisáceos. ¿Cómo evitarlo? Independientemente de las revisiones anuales o bianuales para realizar una limpieza bucal, tratamiento blanqueador o lo que se necesite. En casa, podemos dar apoyo al lavado diario con una serie de trucos caseros que puede que a unos no os sirvan pero que a otros sí. Recordemos que cada uno somos un mundo y que lo que para uno es perfecto a otros no funciona, ¡así es la vida! Para que no discutáis, os ofrecemos diferentes trucos y que cada uno elija el mejor. Lo importante es que los dientes queden claros, cuidados y brillantes.

  • ¿Qué no blanquea el bicarbonato? Esparce con la yema de los dedos un poco de bicarbonato por tus dientes. Una vez convertido el hábito, notarás los cambios pasadas las semanas. Eso sí, ¡no abuses!
  • Aceite vegetal orgánico, este método viene de Latinoamérica y se le denomina “tirar aceite”. Bebe un pequeño trago y luego tíralo haciendo que el aceite pase entre los dientes para eliminar todas las impurezas.
  • Cáscara de naranja. Se trata de rozar la parte interior (blanca) con tus dientes. Esta zona se le denomina mesocarpio y tiene una sustancia blanqueadora que contribuirá a tu blanqueamiento casero.

Por cierto, muchos seguros de salud incluyen en sus coberturas la de la salud dental. ¿Te has informado? Aquí puedes ver qué pagarías al mes de forma rápida y sencilla.