Un tipo de ego que puede llegar a ser peligroso si se presume demasiado de él, valga la redundancia, es el relacionado con el trabajo ya que puede traer problemas con mandos superiores o compañeros.

Aunque, en ocasiones, el ego puede beneficiarnos en el trabajo, por ejemplo, a la hora de defender un proyecto ante un cliente, suele estar asociado a connotaciones negativas. En este sentido vamos a diferenciar entre ego saludable y ego no saludable.

El ego saludable unido a la ambición y al trabajo diario puede llevarte al éxito, favoreciendo tu propio interés y el de tu empresa. Incluso el del resto de compañeros de tu equipo. Aunque en ocasiones no seamos conscientes, todos tenemos ego. El peligro viene cuando no sabemos que está presente y que es el que nos hace tomar decisiones (puede que equivocadas) o actuar de una determinada manera en alguna ocasión. Es aquí donde entra en juego el ego negativo, ya que puede hacer que nos comportemos de forma egoísta y acabemos perjudicando tanto nuestro trabajo como el de los demás contaminando el ambiente laboral.

¿Cómo dejar de lado el ego en el trabajo?

  • Piensa que todos sois exactamente iguales y que el resto de personas pueden ayudarte y enseñarte.
  • Si tienes compañeros con cargos superiores y jefes, es porque lo merecen. Has de acatar aquello que te imponen o proponen sin poner impedimentos ya que eso está implícito en tu trabajo.
  • El ego negativo, en ocasiones, puede llevarnos a hablar y comportarnos de forma agresiva o pasota. Todo esto puede dar lugar a crear un ambiente de trabajo contaminado. ¡Debemos evitarlo por todos los medios!
  • Hay que ser humilde y bondadoso con los demás.

Para un día a día saludable sin “malos rollos” y cómo, lo recomendable es que dejes el ego en la puerta cada mañana antes de entrar al trabajo.