Diccionario de seguros

Siniestro total

Podemos definir como siniestro total aquel que origina la destrucción o la pérdida totales del bien asegurado como resultado de un siniestro.  Este tipo de siniestro tiene una mayor frecuencia en los seguros de coche

Se puede considerar que ha habido un siniestro total cuando se dé cualquiera de estas dos situaciones:

  • La reparación de los daños sufridos por el bien asegurado no es viable técnicamente. Un daño se considera técnicamente viable si es posible que, mediante un arreglo, pueda volver a contar con la seguridad, aspecto y condiciones de uso que tenía con anterioridad al siniestro. Es decir, que pueda repararse para funcionar de la misma manera que lo hacía antes.
  • La reparación de los daños sufridos por el bien asegurado no es económicamente viable. Podemos considerar que esto es así cuando la reparación de ese daño tenga un coste cuyo importe se encuentra por debajo del llamado valor de reposición descontando el valor del bien asegurado tras el siniestro, es decir, el coste del arreglo debe ser menor que la deducción resultante del valor del bien antes del siniestro y su valor tras sufrirlo. Normalmente, se da por siniestro total a un coche cuyo coste de reparación sea superior al 75% del valor venal del vehículo.

Determinar qué siniestros son considerados siniestro total o pérdida total es trabajo de un perito. Tras evaluar todos los datos, valorar los daños, tasar el valor de reposición del bien que ha sufrido el siniestro y tasar el valor de los restos será cuando se llegue a la conclusión si es finalmente un siniestro total o si no lo es.

Algunos ejemplos de situaciones en las que se determina que es un siniestro total son:

  • Si en un seguro de coche, el vehículo asegurado es robado y no vuelve a aparecer.
  • Si, siguiendo el mismo ejemplo, el coche es robado, pero cuando aparece tiene daños cuya reparación es tan grande que supera el valor del vehículo. 
  • Si el vehículo asegurado sufre un incendio que termina por dejarlo reducido a cenizas o cuya reparación supera el valor del vehículo o el porcentaje estipulado en la póliza.

La tendencia general es a pensar que sólo las pólizas contratadas con una modalidad de todo riesgo incluyen la indemnización en caso de pérdida total. Dado que las pólizas a todo riesgo son las que garantizan también los daños propios que se puedan producir en el vehículo por un accidente en el que la culpa sea nuestra, es lógico que se pueda interpretar así. 

No obstante, hoy por hoy, pueden existir seguros a terceros con los que, aunque no se tiene derecho a las reparaciones de los daños propios, sí nos cubren frente a un siniestro total. Esta modalidad se conoce como “terceros con pérdida total” y resulta muy interesante para conductores que quieren mantener una cobertura a terceros pero teniendo esa garantía adicional.

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