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¿Cómo calcular el contenido en un seguro de hogar?

En la actualidad, para gran parte de las familias españolas, además de lo que representa para los integrantes de un mismo núcleo familiar en el terreno sentimental, la vivienda familiar, habitualmente, suele tratase de la posesión en la que más recursos económicos invierten sus miembros a lo largo de  toda su vida, así como en los objetos que, por norma general, se encuentran en su interior  como, por ejemplo: el mobiliario, los electrodomésticos, los dispositivos tecnológicos, las joyas, etc.). De ahí, que proteger la vivienda familiar frente a una extensa lista de riesgos a los que puede verse expuesta (incendio, daños por agua, daños eléctricos, robo, rotura de cristales, etc.) haya pasado a ser una de las cuestiones a la que más importancia conceden hoy en día los integrantes de un familia.

En ese sentido, para llevar a cabo un cometido de tanta trascendencia, el instrumento preferido por un gran número de familias en nuestro país es el seguro multirriesgo de hogar. De hecho, actualmente, tres de cada cuatro hogares españoles cuenta con una de estas pólizas para estar protegidos ante un gran número de situaciones que puedan afectar, tanto al inmueble como a las personas que habitualmente viven en el, como consecuencia de un siniestro. Al respecto, también resulta interesante conocer que las primeras modalidades de este tipo de seguros de hogar aparecieron el la década de los setenta del siglo XX y, desde entonces, han estado en constante evolución hasta llegar a convertirse, como ha quedado patente con base en los datos expuestos, en uno de los seguros con más aceptación entre la población española.

Asimismo, en el caso de que el propietario de una vivienda se encuentre barajando la posibilidad de contratar un seguro para salvaguardar el citado bien inmueble, resulta igualmente conveniente que éste se encuentre al corriente de una serie de particularidades acerca de este tipo de seguros que, sin duda, le serán de gran utilidad a la hora de valorar de manera óptima cuáles son sus necesidades aseguradoras en ese sentido. Así, entre las mismas, es crucial que el futuro asegurado tenga clara la diferencia entre el continente y el contenido en una póliza de seguro de hogar.

¿Qué es el contenido?

Pues bien, retomando la cuestión inicial, todo propietario de una vivienda que tenga la intención de contratar un seguro para protegerla, debe tener claro qué es el contenido en una póliza de hogar; de esta manera, podrá calcular de una manera más exacta el capital a reflejar en la partida destinada al mismo en el contrato y, de este modo, asegurar los objetos que contiene su propiedad de forma adecuada. En concreto, en un seguro de hogar, como contenido se puede considerar a todos los elementos que se encuentran dentro de una vivienda pero que no forman parte de su estructura. Los mencionados objetos, los cuales deben pertenecer al propietario o a las terceras personas que vivan habitualmente en la casa, pueden ser todo tipo de muebles, electrodomésticos, dispositivos tecnológicos, ropa, enseres, etc.). Pero, aunque normalmente todo lo anteriormente mencionado está contemplado como parte del contenido por las entidades aseguradoras, hay elementos que el asegurado tiene que hacer constar expresamente en la póliza, como sucede en el caso de las joyas o las obras de arte. De hecho, a la hora de contratar un seguro de hogar siempre es importante informarse bien, pero más si cabe en el caso de poseer objetos especiales de este tipo (armas de fuego, instrumentos musicales, material deportivo de alto valor…), que pueden estar incluidos o no en las pólizas de hogar estándar.

¿Cómo se calcula el contenido en un seguro de hogar?

Para calcular el capital a asegurar como contenido en un seguro de hogar, es fundamental que el asegurado configure un inventario lo más completo posible de sus pertenencias de mayor valor, así como de las posesiones de las personas que viven habitualmente en la vivienda. En este apartado tienen cabida todo tipo de muebles y de electrodomésticos, los diferentes dispositivos tecnológicos, las prendas de vestir, etc. Por norma general, las entidades aseguradoras no suelen exigir al asegurado que detalle exactamente cuántos objetos poseen él y su familia para poder estimar el capital a reflejar en la póliza de hogar en el apartado de contenido. Sin embargo, si el asegurado está en posesión de objetos de elevado valor, conviene insistir en que éstos deberán ser declararlos de manera expresa en la póliza para que, en caso de siniestro, se encuentren cubiertos por el seguro de hogar; por supuesto, este tipo de particularidades tendrán su efecto en el importe final de la prima que tendrá satisfacer (notablemente más elevado).

Asimismo, otra cuestión, de gran utilidad para el asegurado a la hora de contratar un seguro de hogar, será ser consciente de que la existencia de elementos adicionales de seguridad en la vivienda, como cajas fuertes o alarmas, es un aspecto fundamental para las entidades aseguradoras, ya que se trata de medidas que sin duda contribuyen a reducir de manera sustancial el riesgo de siniestro; por lo tanto, en función de la presencia de este tipo de elementos adicionales de seguridad en la vivienda, el precio del seguro será notablemente menor. De igual forma, el asegurado también tendrá que tener en cuenta que si adquiere nuevos elementos para su vivienda, con la póliza de hogar ya en funcionamiento, deberá poner esta circunstancia en conocimiento de su compañía lo antes posible, sobre todo si se trata de objetos de valor, para que sean incluidos de manera expresa en el seguro, si no se desea tener sorpresas desagradables en caso de sufrir siniestro.

Tal y como ha sido señalado líneas atrás, señal otra cuestión que el propietario de una vivienda deberá tener en cuenta, con relación al capital a asegurar en la póliza en la partida de contenido, es que la cuantía deberá ser lo más precisa posible, para que, si se produce un siniestro, la entidad aseguradora no pueda poner objeciones en el momento de hacerse cargo de las indemnizaciones generadas por el mismo. De hecho, en el caso de no ser así, el propietario de la vivienda se encuentra expuesto a incurrir en las situaciones denominadas como “infraseguro” y “sobreseguro”; prácticas que, respectivamente, consisten en asegurar el contenido por debajo o por encima de su valor real. Por lo que, en el caso de producirse un siniestro, para calcular el importe de la indemnización, la aseguradora fundamentalmente tendrá en cuenta la regla de proporcionalidad que incluyen por defecto todas las pólizas, circunstancia que puede llegar a suponer una importante merma en la cuantía económica a percibir.