¿Cómo es el examen de licencia de caza?

¿Te gusta la caza?¿Estás pensando empezar en ese mundo? Sabrás entonces que debes obtener una licencia para ello y que tendrás que pasar un examen. ¿Sabes cómo es? Caza

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En algún momento –quizá por esos veranos que se pasan en el pueblo–, cuando suele abrirse la media veda de caza menor, o quizá por conversaciones en un grupo que disfruta de una salida al campo, y en el que alguien entabla una conversación con un cazador que nos cuenta sus experiencias, podemos sentirnos atraídos por el mundo de la caza, por un deporte que combina el conocimiento del campo, disfrutar de las caminatas por los montes, y la habilidad con un arma.

Ante esto, es necesario saber que existen unos trámites que hay que cumplir para poder salir a cazar con un arma de fuego: en primer lugar, conseguir la licencia de caza, que se obtiene al aprobar el conocido como examen del cazador; después, la licencia de armas, y por último, la contratación de un seguro para el cazador.

Examen de licencia de caza

Una vez decididos a practicar la caza, debemos cumplir este primer trámite administrativo, que consiste en la obtención de la licencia de caza. Ya te advertimos de que dependiendo de la comunidad autónoma en la que se resida los trámites son diferentes, e incluso el precio final del trámite puede variar de forma considerable, pero sin embargo, tanto el temario como el examen que hay que aprobar son bastante parecidos entre las distintas comunidades. 

Así, hay comunidades autónomas que requieren asistir a un curso, tras el cual el futuro cazador deberá aprobar el examen propuesto. Otras, simplemente ponen a disposición de aquel que quiera obtener su licencia de caza un temario, y publican luego las fechas en las que se hará el examen que hay que aprobar.

A modo de exposición, suele tratarse de un temario de diez a doce temas, que versan sobre los principios generales de la caza, qué especies se consideran cazables, con su división entre la caza menor y la caza mayor, qué especies quedan fuera de la caza por estar consideradas especies protegidas, qué animales y medios se pueden usar en el deporte de la caza como ayuda al cazador, cómo es la gestión y la administración de la caza, así como de los terrenos destinados a la caza, las normas de comportamiento ético y de seguridad del cazador, y las normas por las que se regula la caza, así como las infracciones y sanciones previstas para aquellos que incumplen dichas normas. 

Este examen debe ser aprobado por todo aquel que opte a obtener una licencia de caza por primera vez. Como requisitos generales se encuentran haber cumplido los 14 años a la fecha de la realización del examen, presentar el abono realizado por el importe de la tasa correspondiente, y no haber sido sancionado mediante resolución administrativa firme por haber cometido infracción alguna a la legislación de la caza.

Cada comunidad autónoma tiene una licencia de caza propia. Sin embargo, esto no significa que debamos presentarnos a un examen en cada una de ellas, ya que atendiendo a la reciprocidad de la norma, podremos presentar el examen ya aprobado en otra región para obtener la licencia de caza de la región a la que nos estamos presentando. 

¿Quiere decir esto que necesitamos una licencia de caza diferente para cada comunidad autónoma? Pues la respuesta es que, en parte, sí, pero en parte también, no. Y es que desde octubre de 2015 el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente estableció por convenio con varias comunidades la licencia interautonómica de caza (se denomina “Licencia Interautonómica de Caza y Pesca en Aguas Continentales”), una licencia que podemos usar en las comunidades autónomas adheridas a dicho convenio. 

Así, una vez obtenida la licencia de caza de la comunidad autónoma en la que vayamos a cazar, podremos optar a la obtención de esta licencia interautonómica, de manera que podremos cazar en cualquiera de las siguientes comunidades autónoma: Aragón, Asturias, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Comunidad de Madrid, y Región de Murcia

Esta licencia interautonómica no sustituye ni pone fin a la licencia propia de cada comunidad autónoma, simplemente permite el ejercicio de la caza en todas las mencionadas, sin la necesidad de obtener la licencia de caza específica de cada una de ellas.

La licencia de armas

Una vez superada la prueba por la que obtendremos la licencia de caza, usaremos dicha licencia como documento que justifique la solicitud de obtención de la licencia de armas ante la Guardia Civil. Para practicar la caza se necesita la licencia de tipo D, de armas largas rayadas, es decir, rifles de caza mayor, o la licencia de tipo E, por la que se podrán usar escopetas y carabinas del calibre 22. 

Para la obtención de dicha licencia debemos aportar un certificado de antecedentes penales en vigor, o bien autorizar en la misma solicitud a la Guardia Civil a comprobar dicho certificado de oficio, con lo que eliminamos un trámite; además, debemos aportar un certificado de aptitudes psicofísicas, y, por supuesto, un documento que justifique el pago de la tasa correspondiente. 

Además, en el caso de la licencia de armas de tipo D, debemos aportar la factura de compra de un armero con certificado de homologación a la norma UNE EN 1143-1-Grado I. Este armero protege nuestras armas frente a robos y es el modo en que la Guardia Civil quiere evitar el uso de estas armas por personas no autorizadas. 

En el caso de los menores de edad, su licencia de armas se denomina Autorización Especial de Armas para Menores, conocida como AEM. 

Todas estas licencias están supeditadas a la aprobación tanto de un examen teórico como de un examen práctico, en el que deberemos demostrar que desarrollamos las acciones básicas del uso de armas con total seguridad tanto para nosotros como para terceras personas.

Seguro del cazador

Por último, antes de salir a disfrutar del deporte de la caza, deberás contratar un seguro para el cazador, que de forma obligatoria, deberá incluir como mínimo la cobertura de la responsabilidad civil por daños a terceros, que se encargará de resarcir los posibles perjuicios, tanto corporales -de carácter físico- como materiales -en el patrimonio o mobiliario (coto de caza)-, que el cazador (asegurado) pudiera ocasionar mientras practica su deporte favorito.

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