¿Qué es el flujo de caja?

Si has estudiado contabilidad en tus “años mozos” o trabajas en un departamento que se encarga de ella, estarás más que familiarizado con este término. Los demás, echad un vistazo. Finanzas

Aunque aquellos que tengan un trabajo relacionado con la economía o la contabilidad estarán más que acostumbrados a escuchar y operar con este concepto, pero para aquellos que no lo estamos, vamos a intentar aclarar un poco qué es y a qué se refiere.

Igual que el flujo de efectivo, el flujo de caja es un indicador elemental de la contabilidad y las finanzas, que buscan propósitos parecidos e indican, fundamentalmente, en qué estado se encuentra la liquidez de la empresa.

Ambos términos tienen muchas similitudes, aunque no son lo mismo.

El flujo de caja

Este se basa en las diferencias entre las entradas y las salidas de caja o de efectivo en un plazo de tiempo concreto.

Contable y financieramente, el flujo de caja es útil para plasmar el acúmulo de líquido en un periodo de tiempo dado (anual, semestral, trimestral o mensual). Es una guía muy importante cuando hablamos de la liquidez de las empresas dentro de un ámbito definido, como una anualidad contable, un plazo de tiempo concreto o un proyecto determinado. Llevar una medición periódica del flujo de caja aporta beneficios como:

  • Conocer los niveles de rentabilidad: así podremos saber qué rentabilidad hemos alcanzado para organizar los siguientes pasos en toma de decisiones o inversiones, por ejemplo.
  • Detectar las pérdidas: porque si el balance ha resultado negativo, este parámetro reflejará cuál ha sido la cantidad que se ha perdido en el plazo que se esté evaluando. 
  • Medir los resultados: cómo se evalúa un plazo de tiempo concreto, el flujo de caja te indicará en detalle el resultado de tu negocio en un contexto determinado.

Para esto, se parte de un saldo de origen que después reflejará la liquidez en un balance; es una foto del antes y del después financieramente hablando.

Si este flujo de caja arroja una cifra positiva, los ingresos habrán sido más altos que los gastos, así que el negocio tendrá recursos suficientes para cubrir sus necesidades y afrontar los pagos que supongan, como renting de vehículos, los seguros de estos coches, alquiler de locales… Si el resultado obtenido ha sido negativo, abre los ojos porque algo no marcha como debería.

Es cierto que es de vital importancia analizar el flujo de caja de una manera correcta, porque a veces, pueden ofrecer una visión algo distorsionada si hay facturas pendientes de cobro, faltas en los registros… por eso es tan importante tener todo organizado y ordenado.

Conocer el flujo de caja hace más fácil la toma de decisiones a nivel económico y poder establecer prioridades, por no hablar de la posibilidad de anticiparse a un potencial problema económico, pero también nos ayuda a planificar una estrategia a seguir, a evitar riesgos excesivos… Nos facilita, en pocas palabras, saber si las cosas están saliendo como era de prever o tenemos que sentarnos, pensar, reorganizar y ajustar detalles pequeños (o grandes). Esto nos capacitará para hacer frente a las obligaciones que todo negocio o empresa llevan aparejados y conseguir crecer de manera estable en el futuro.

El flujo de efectivo

Éste muestra los ingresos y las salidas de efectivo en cada momento. Indica en tiempo real cómo va el negocio financieramente. Se parte de analizar los movimientos, los cálculos y la información acumulada para llegar a conocer la actualidad del balance.

Algunas de sus ventajas podrían ser:

  • Identificar si hay que recortar gastos: porque puedes analizar los pasos que se van dando y sopesar la necesidad de aminorar las salidas de efectivo.
  • Señalar cuánta mercancía puedes adquirir: contribuye a definir lo que puedes comprar si quieres mantener el ritmo comercial y no perder liquidez.
  • Indicar el endeudamiento posible o real, de manera que puedas valorar la solicitud de créditos si lo deseas.
  • Comprobar la frecuencia de entrada y salida de efectivo de tu negocio.

Así podrás verificar si hay que modificar los plazos para recibir ingresos, cambiar estrategias, alterar las condiciones de los cobros…

Junto con el flujo de caja, este medidor puede convertirse en una detallada base de datos que te ayude en la gestión de tu empresa.

Diferencias entre flujo de caja y flujo de efectivo

El primero te muestra los movimientos financieramente hablando y el balance entre entradas y salidas, analizando un plazo de tiempo concreto. El segundo, el dinero disponible en general y el capital actualizado con el que se puede trabajar. Este se apoya en el histórico financiero y el flujo de caja se fija con concreción en un periodo de tiempo para ver los resultados en ese momento.

Es muy interesante controlar las mediciones de los dos factores, ya que juntos te aportan el estado financiero de tu negocio, ayudándote también a la hora de cumplir con el pago de impuestos, evitando riesgos fiscalmente hablando.

Intentando evitar problemas con la liquidez

Parece evidente que tener liquidez es algo primordial en cualquier empresa o negocio, y una razón más que de peso para controlar el flujo de caja constantemente.

Para ello, puedes:

  • Hacer proyecciones del flujo de caja, con las que podrás evaluar distintos e hipotéticos escenarios y plantear las estrategias correspondientes. 
  • Gestionar de manera eficaz los productos que tienes almacenados, para ver qué necesitas comprar y qué debes aprovechar de lo que ya tienes comprado.
  •  Reducir los gastos, eliminando los que no sean completamente necesarios.
  • Hacer un seguimiento continuo de las facturas pendientes de cobro, porque si acumulas muchas, ahí puede comenzar la temida falta de liquidez. 
  • Invertir en digitalización y tecnología, para poder ayudarte de un programa o un software que te facilite el control de ventas, compras u otros datos, de manera que tengas informes actualizados sin tener que pasar horas frente a un ordenador.

Así que ya has visto, si estás pensando en emprender con un pequeño negocio o empresa, debes familiarizarte con terminología como esta para conseguir que lo que quizá empiece siendo un sueño se cumpla y termine siendo una realidad a la que puedas dedicar tu labor profesional.

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