¿Qué es una póliza de crédito?

Muchos nombres, tipos y grupos de pólizas de seguros... ¿habías oído hablar de las pólizas de crédito? ¿Sabes lo que son? Pólizas

Si necesitas saber cómo puede ayudarte una póliza de crédito, cuáles son sus costes y sus diferencias con otros tipos de productos financieros, quédate, aquí te lo contamos todo.

¿Qué es una póliza de crédito?

Una póliza de crédito es, como cualquier póliza, un contrato en el que se estipulan unos acuerdos y en el que constan unas condiciones, intereses y plazos para realizar los pagos. En este caso, dicho acuerdo se da con una entidad, que se obliga a mantener a disposición de una empresa o de una persona física una cantidad de dinero determinada durante un periodo de tiempo pactado en el acuerdo, así se trate de un tiempo fijo o indeterminado.

No se debe confundir con otros productos de ahorro e inversión como los que ofrece El Corte Inglés Seguros. Estas pólizas son, en resumen, la concesión de un importe que la entidad financiera deposita en una cuenta de crédito a disposición del contratante por la que sólo deberá abonar los intereses generados por la cantidad de dinero que utilice y no por la cantidad total concedida en el crédito. 

Este es un producto contrario a una cuenta corriente ya que nos permite disponer de crédito y su vez amortizarlo según cambien nuestras necesidades día a día

Normalmente es utilizada por autónomos y pymes dado que facilita poder ir haciendo ajustes en las necesidades económicas de la empresa, pero sin el riesgo que conlleva pedir un préstamo demasiado alto o, por el contrario, insuficiente. Con esta solución, la empresa dispondría en cada momento de la cantidad que vea necesaria siempre que esta esté dentro de los límites pactados en el contrato.

Es cierto que, por desgracia, se trata de uno de los productos de crédito que se usa erróneamente con más frecuencia dado que sólo deben ser usados de forma puntual y nunca como una vía de financiación continuada en el tiempo, como ocurre en muchos casos.

Los elementos que componen una póliza de crédito son el capital máximo disponible, el vencimiento -es decir, la duración que se pacte- y las comisiones y los tipos de interés que se aplicarán.

Diferencias entre póliza de crédito y un préstamo

A primera vista es completamente normal confundir una póliza de crédito con un préstamo puesto que se trata de dos instrumentos de financiación muy similares pero que realmente albergan importantísimas diferencias entre ambas.

El primer punto a destacar es que, en un préstamo, la entidad financiera concede una cantidad determinada de dinero que ingresa en la cuenta del solicitante. Esta cantidad deberá ser devuelta siguiendo con las condiciones y los plazos previstos durante el tiempo que se siga debiendo ese dinero. 

Por el contrario, en una póliza de crédito la entidad financiera nunca ingresará el dinero concedido en una cuenta, sino que permite al contratante poder disponer del dinero acordado cuando lo necesite. Es decir, existe una cantidad máxima hasta la que se puede recurrir si es necesario, pero no aparecerá como un saldo positivo en la cuenta. La mayor diferencia está en que sólo se adeudarán los intereses correspondientes al dinero retirado de esa “nube” de crédito y por el tiempo determinado que se utilice esa cantidad.

¿Para qué sirve una póliza de crédito?

Lo que se tiene realmente cuando se cuenta con una póliza de crédito es una línea de financiación con la que sólo pagaremos intereses por lo que se utilice. No es de extrañar que, como antes veíamos, resulte extremadamente útil para pymes y autónomos, que convierten estas pólizas de crédito en instrumentos para solventar problemas de liquidez económica a corto plazo, aunque, por el contrario, no suele ser recomendable para afrontar los gastos cotidianos. Se debe utilizar con el fin de cubrir necesidades momentáneas con un coste más bajo que el de un préstamo y evitar los problemas asociados a endeudarse más de lo necesario.

Por ejemplo, imaginemos que en una empresa un cliente se retrasa en una serie de pagos que ya se tenían previstos para cubrir gastos del propio negocio, como pueden ser pagar a proveedores, empleados, etc… En ese momento, contar con una póliza de crédito liberaría de esa tensión económica a la empresa y por lo tanto no llevaría a una situación tensa, ni con dicho cliente ni con empleados ni proveedores, ya que todo podría quedar solventado gracias a esta línea de crédito temporal.

Para otro tipo de gastos que se puedan considerar fijos y previsibles, lo más aconsejable es hacerles frente con otras soluciones financieras

Nunca debemos olvidar que una póliza de crédito está sujeta a una serie de costes y de intereses

Para situaciones que puedan acontecer de manera imprevista y que incluso puedan llevar al cese de la actividad y, por lo tanto, a la reducción o paralización de las ganancias de una empresa, lo más recomendable será contar también con un seguro para pymes que proteja el negocio de una manera completa.

Costes de una póliza de crédito

El principal coste que supone una póliza de crédito deriva de las comisiones, de los gastos de contratación y, por supuesto, de los intereses. Estos pueden ser  diferentes en cada entidad por lo que resulta interesante hacer una comparativa lo más exhaustiva posible con el fin de conseguir el producto que mejor se ajuste a las necesidades de cada empresa, como lo haríamos de cara a contratar un plan de pensiones o jubilación para nosotros mismos.

En concreto, en cuanto a los intereses, lo más normal es que oscilen entre un 0.25% y un 2% sobre la cantidad total del importe, siempre dependiendo de los límites de la póliza y las condiciones de cada entidad. Recordemos que estos intereses solo se devengarán de las cantidades utilizadas y durante el tiempo que lo sean.

Ahora bien, otros gastos que tienen las pólizas de crédito son las comisiones. Algunas de las más habituales son las siguientes:

Comisión de apertura

Se trata de un pequeño porcentaje, de hasta un 2% aproximadamente, que se aplica al total concedido en el crédito solicitado.

Comisión de revisión anual

Si al llegar el vencimiento del crédito se quiere renovar por otro año más se vuelve a pagar una comisión. Lo más habitual es que se trate de la misma cantidad que se pagó inicialmente con la comisión de apertura.

Comisión de disponibilidad

Esta vez hablamos de un porcentaje menor a los anteriores que se aplica sobre el crédito no dispuesto en el momento en que se liquidan los intereses.

Gastos de contratación

Se trata de los gastos habituales que suponen también otros productos como préstamos como pueden ser seguros, comisiones por el estudio, etc.

Comisión por saldo excedido

Se cobra cuando se utiliza más dinero del que se concedió inicialmente produciendo una situación de descubierto a la que se aplicarán una serie de intereses fijados en el contrato.

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