Cobertura de lunas del coche

Todos los detalles acerca de la cobertura de lunas en el seguro de tu coche. Automóvil

Cuando pensamos en contratar un seguro de coche, los cristales del vehículo son uno de los componentes que más nos preocupan. Lo cierto es que se producen muchos percances relacionados con ellos, así que es interesante saber cómo funciona esta garantía de tu póliza de seguro y qué situaciones están cubiertas.

De hecho, las lunas son uno de los elementos de los coches que más partes generan, así que es importante que sepas cómo funciona este tipo de cobertura, qué situaciones cubre y qué hay que tener en cuenta a la hora de asegurar los cristales de tu vehículo.

Podemos entender el alcance de la importancia de la cobertura de lunas al conocer que, de todos los siniestros gestionados anualmente por las compañías de seguros, hay casi un millón y medio de ellos que se relacionan con los cristales de los vehículos, estando así en las primeras posiciones de las garantías de las pólizas que aúnan más partes en los seguros de coche.

No es raro entonces que la de lunas sea una de las coberturas que no suelen faltar en ningún seguro, de acuerdo con los informes que elaboran las aseguradoras, en los que se refleja que el 75% de los vehículos que se aseguran en nuestro país cuentan con esta garantía, llegando al 90% en el caso de vehículos de transporte de mercancías y pasajeros.

¿Qué cubre un seguro de lunas?

Esta cobertura se suele hacer cargo de reparar, colocar o sustituir los cristales de tu vehículo, que se consideran que son los parabrisas o lunas delanteras, las ventanillas o lunas laterales y la luneta o luna trasera.

Las lunas del coche quedan cubiertas habitualmente en los seguros a terceros ampliados, seguros a terceros con lunas, y seguros a todo riesgo con y sin franquicia, y es más complicado encontrar incluida esta cobertura en un seguro a terceros básico.

La cobertura de lunas está presente en prácticamente todos los tipos de seguro de coche y es de las más utilizadas

Si tu coche tiene además otro tipo de cristales, aparte de los que apuntamos más arriba, debes tenerlos en mente cuando contrates el seguro, porque puede que la aseguradora marque unas exclusiones propias respecto a esta garantía.

¿Cubre las ventanillas?

Como veíamos antes, las ventanillas o lunas laterales quedan incluidas en la cobertura de lunas de tu póliza de seguro de coche, ya que se consideran elementos esenciales presentes en todos los vehículos.

¿Cubre también el techo solar?

Si tu coche tiene techo solar, debes conocer si está cubierto por tu seguro ante una rotura potencial. Cuando contrates tu póliza, tenlo en cuenta y asegúrate de que se refleja en las coberturas de lunas, ya que las reparaciones o reposiciones de techos solares alcanzan importes muy altos.

En principio, si tu coche viene con el techo solar de fábrica, porque el modelo lo incluye de serie, quedará automáticamente incluido en tu seguro, así que no tendrás que preocuparte por esto, aunque conviene repasar los detalles de la póliza que elijas cuando empieces a comparar seguros de coches.

Te recordamos que cuando hablamos de un elemento que viene instalado de serie, significa que se ha colocado en el vehículo directamente en la fábrica y no en después de que se haya matriculado el coche. Si quieres incluir en tu seguro un techo solar que hayas pedido instalar con posterioridad a la compra del coche, puedes hacerlo declarándolo como un accesorio, pero puede que no todas las compañías lo acepten.

En qué casos estás protegido por la cobertura de lunas

Tu cobertura de lunas te protege si los cristales de parabrisas, ventanillas o luneta del coche se han dañado a consecuencia de un accidente o siniestro que se ha producido de manera ajena a la voluntad de quien lo conduce o lo asegura. 

Si esto sucede, tu compañía de seguros se hará cargo de reparar, indemnizar por la rotura o sustituirla, siendo muy habitual cambiar la luna del coche si el daño impide una visión correcta a la hora de conducir. 

Los daños se valoran atendiendo a lo que cuesta reponer las lunas necesarias, añadiendo el coste de la instalación por parte de los profesionales autorizados.

Por norma general, podrás elegir el taller donde quieres que te cambien o reparen las lunas, aunque este detalle aparecerá en el condicionado de tu póliza de seguro. Puedes tener un taller de confianza donde hayas llevado tus vehículos anteriores, uno que se encuentre cerca de tu domicilio o lugar de trabajo y te resulte más cómodo, o alguno del que un amigo te haya dado referencias. También puedes encontrarte en la situación de que tu aseguradora recomiende sus talleres concertados para llevar a cabo esta reparación o sustitución, por lo que debes tomar la decisión que más te interese. Habrá alguna excepción en que no puedas elegir el establecimiento para cambiar tus lunas, pero es muy raro encontrar estos casos.

Situaciones que no están cubiertas

Podría darse el caso de que una tormenta de granizo destrozara las lunas de tu coche. En este caso, tu seguro no cubriría este hecho, entrando en escena el Consorcio de Compensación de Seguros, que se encarga de amparar a todos aquellos que cuentan con un seguro con cualquiera de las compañías de nuestro país.

Las negligencias no suelen estar cubiertas porque se entiende que se ha actuado con dejadez e indolencia, cuando se puede intuir que debemos poner especial cuidado en proteger nuestros bienes e intentar que no les suceda nada malo.

También hay que diferenciar aquellos elementos que, aunque contengan cristal o espejo, no se consideran lunas en un vehículo, como los faros, los intermitentes o los espejos retrovisores exteriores o interior, por ejemplo, por lo que no entran dentro de la cobertura de lunas de nuestro seguro de coche.

En cualquier caso, debes revisar a fondo las condiciones y coberturas de tu póliza, porque a veces puedes encontrarte la agradable sorpresa de que elementos como los citados estén incluidos, pero no es lo más habitual. También cae por su propio peso que dependiendo del tipo de seguro que quieras contratar, contarás con menos o más coberturas, en función de lo amplia o completa que sea la póliza elegida.

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