¿Por qué se averían más los coches en verano?

¿Se estropean más los coches en verano? ¿Mera casualidad, o hay algo más detrás de este hecho? Descúbrelo. Automóvil

El verano: esa estación del año que todos esperan con ansia, especialmente si se ha vivido un invierno largo, crudo y frío. Es el momento en que casi todos nos preparamos para nuestras vacaciones e inexplicablemente, una de las épocas en que los coches se averían más (o eso parece). ¿Realidad o leyenda urbana?

Que estés listo para salir de viaje con tu familia o tus amigos, con todo cargado en el coche, que emprendas el camino y que de pronto, tu vehículo empiece a dar problemas es uno de los temores de muchos que en algunos casos (más de los que desearíamos) se confirma tras empezar a rodar bajo los abrasadores rayos del sol.

Y es que el sol y el calor tienen mucho que ver con estas averías veraniegas. Un coche caliente implica un riesgo importante y muy complicado de evitar la gran mayoría de las veces. 

Una de las razones de que los coches fallen más en verano es que el calor dilata algunos materiales (y deteriora otros muchos) y ese hecho provoca que puedan rozarse entre sí, lo que culmina en desperfectos, roturas y averías.

Revisión del coche para evitar imprevistos

Hacer una revisión al coche antes de que llegue el verano es algo que deberíamos incluir en nuestra rutina para tener el vehículo a punto y prevenir posibles inconvenientes a la hora de viajar, que nos puedan trastocar los planes en el peor momento, además de arriesgar de manera innecesaria la seguridad de todos los ocupantes.

Llevar el coche a revisión antes del verano nos puede ayudar mucho a prevenir averías que son perfectamente evitables

Sabiendo que el parque móvil español cuenta con una media de más de diez años, es fácil intuir que las consecuencias pueden ser fatales. Un coche antiguo es una de las causas de muchas de las averías producidas en el periodo estival. Si a esto añadimos que un gran número de conductores no realizan las revisiones periódicas en el tiempo estipulado, no llevan un mantenimiento adecuado de sus vehículos ni acuden al taller antes de salir de viaje para que un profesional pueda echar un vistazo preventivo a su vehículo, el problema está servido.

Si además circulas con cierta frecuencia por carreteras secundarias que no estén en un buen estado, los componentes del coche tienen todas las papeletas para deteriorarse con mayor rapidez.

Algo a tener en cuenta es que el seguro de coche incluye en algunas ocasiones revisiones de ciertos puntos del vehículo de manera gratuita, así que lo único que hay que hacer es comprobar si en nuestra póliza aparece reflejado, seleccionar el taller y acercarnos con nuestro coche. Es una manera sencilla de prevenir averías y tener el estado del vehículo controlado.

Averías más frecuentes en verano

Cuando las temperaturas ascienden, algunos elementos de tu coche son más tendentes a estropearse y muchos de ellos son verdaderamente importantes a la hora de viajar en estos meses de calor.

Batería

Es el primer motivo de la mayor parte de las averías que suceden en los meses de verano. Esto no nos permite, evidentemente, encender el coche, así que es primordial comprobar su estado y realizar una revisión ante el mínimo problema que detectemos cuando intentemos arrancar.

Recuerda que utilizar con mucha frecuencia aparatos eléctricos del mismo coche mientras está parado, o realizar un gran número de desplazamientos de poca distancia que implican arrancar y parar el coche muchas veces, se encuentran entre las principales causas de avería de sistema eléctrico y batería.

Neumáticos

De vital importancia en materia de seguridad, son el elemento que nos mantiene en contacto con el asfalto, por lo que un mal estado de las ruedas nos expone a tener un accidente y no debemos olvidar que el calor es uno de los mayores enemigos de un neumático, de ahí el mayor número de reventones en temporada estival.

Deben tener siempre la presión correcta, que viene indicada en el propio vehículo; llevar poca presión en las ruedas aumenta la posibilidad de que alguna de ellas reviente, además de aumentar el consumo de combustible. 

También hay que controlar que la profundidad del dibujo del neumático sea la adecuada, idealmente mayor de tres milímetros. Cualquier abultamiento, grieta o fisura que detectemos es señal de que debemos cambiar los neumáticos de manera inmediata. Y por supuesto, es fundamental tener en cuenta el cambio de ruedas que marca el vehículo cuando alcanzamos un determinado número de kilómetros recorridos.

Motor

Si notas el coche caliente, detente lo antes posible en una zona que no entrañe riesgos para tu seguridad o para la del resto de conductores, date un tiempo para que descienda la temperatura y revisa el nivel del líquido de refrigeración. Seguir circulando podría acarrear graves consecuencias en varios de los elementos que componen el vehículo.

No olvides que, si la cosa no parece tener solución, la garantía de asistencia en carretera es un valor a tener en cuenta en momentos como este. A la hora de comparar seguros de coche, recuerda comprobar coberturas como esta; puede que un día agradezcas tener un respaldo y que te lleven a tu punto de destino, al de partida, que te costeen una noche de hotel hasta que se solucione el problema o cualquier otra solución que tu seguro ofrezca en materia de asistencia en viaje.

Turbo

Este componente es uno de los que más sufre los efectos del calor estival. Colocado en una zona de difícil acceso, no siempre se consigue refrigerar como necesita y es el aceite el encargado de refrigera y lubricar este elemento, ya que para que funcione, se necesita que tome aire del exterior y al ser más caliente de lo habitual, la lubricación se complica y se deterioran las piezas. Es aconsejable, una vez hemos llegado a nuestro destino, dejar el motor funcionando unos minutos una vez hayamos estacionado, ya que apagarlo bruscamente deteriora el aceite y puede dañar partes de la turbina. 

Frenos

El peso añadido del equipaje con el que cargamos nuestro coche cada verano, sumado a las temperaturas más altas, hacen que los frenos puedan calentarse más de lo habitual. Para eludir problemas, hay que revisar el estado de pastillas, pinzas y discos, los niveles del líquido y cambiarlo antes de viajar si están por debajo de lo indicado.

Limpiaparabrisas

La falta de lluvia durante esta época hace que las escobillas tengan mucho polvo acumulado que puede dañarlas, estropear la luna y dificultar la visión. Límpialas regularmente.

Aire acondicionado

El elemento por antonomasia en cualquier viaje veraniego que se precie. Una avería en el sistema de aire acondicionado puede convertir una aventura en una odisea. Fugas de gas o daños en los termostatos son las causas más frecuentes de esta avería, por lo que te recomendamos que revises este sistema al menos cada dos años.

Componentes plásticos

Los efectos de los rayos solares deterioran las gomas o plásticos que componen muchos elementos de los coches, desgastándolas prematuramente.

Filtros

La acumulación de polvo y partículas en los filtros puede hacer que funcionen de manera incorrecta, aunque la solución en este caso es tan sencilla como cambiarlos cuando la marca lo indica y mantenerlos limpios.

EGR

De las menos conocidas, este tipo de averías en estas piezas tan importantes, cuyo cometido es redireccionar gases contaminantes al sistema de combustión, evitando así su acumulación que puedan llegar al motor, pueden hundirnos el verano. Porque en estos meses, la cantidad de las partículas que llevan estos gases aumenta y el sistema se sobrecarga perdiendo a veces eficacia y terminando por estropearse.

Para emprender la marcha con seguridad y con el convencimiento de que llevamos los deberes hechos, lo mejor es tener nuestro coche a punto. Aprovecha esas coberturas de las que antes hablábamos y comprueba si tu seguro incluye revisiones preventivas que hagan que tu esperado verano discurra según lo previsto.

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