Qué hago si el coche no arranca y tiene batería

Sales por la mañana, enciendes el coche pero no arranca. El caso es que tiene batería... ¿qué ha pasado? Te contamos qué puedes hacer si te pasa esto. Automóvil

Hablamos hoy de una de esas averías que, sin llegar a suponer un desembolso económico importante, lo cierto es que nos desconciertan y nos pueden dejar con el viaje a medio terminar cuando suceden: hacemos la parada típica para estirar las piernas y tomar un café, y cuando volvemos al coche para seguir el viaje, el coche no arranca. Y el caso es que las luces se encienden, no pierden intensidad... aparentemente, el coche tiene batería. ¿Qué ha podido pasar? 

Hay varias opciones que vamos a mostrarte aquí. Sin embargo, a la hora de poder continuar con tu viaje, lo más importante será que la cobertura de asistencia en carretera aparezca en tu seguro de coche, ya que será el uso de esta cobertura y de sus servicios asociados la que te permita terminarlo.

Motivos por los que no arranca mi coche

Empezaremos por descartar el motivo más obvio, ya que, según hemos dicho, las luces se encienden e incluso su intensidad no oscila, por lo que todo hace suponer que el coche tiene batería. Si observáramos que el coche emite el típico “quejido” al tratar de arrancar, o que las luces no se encendieran, estas señales nos podrían llevar a pensar que nos hemos quedado sin batería: habría que usar las pinzas con otro coche y arrancar el nuestro así. 

Fallo en el motor de arranque

Se trata de una pieza fundamental para el funcionamiento del coche, y es uno de los fallos que pueden provocar que el coche deje de arrancar. El de arranque es un pequeño motor eléctrico que cuenta con un rodamiento que se acopla al motor y que le suministra ese primer empuje. En ocasiones, estos rodamientos se han desgastado tanto que no consiguen acoplarse al motor, y se produce un sonido muy característico, un “clac, clac, clac”, que se genera cada vez que se intenta acoplar sin conseguirlo. Así, es imposible que llegue a arrancar. 

Un fallo en el motor de arranque, en el interruptor de encendido, en las bujías de precalentamiento o en el suministro de combustible puede provocar que tu coche no arranque

La cobertura de asistencia en carretera de tu seguro podrá enviarte una grúa que llevará el coche al taller para su reparación, y si estás de viaje, deberás comprobar si puedes acceder a un coche de sustitución para continuar. Allianz, en su póliza Auto Plus, contempla la reparación del coche in situ y si no fuera posible, el remolcado del mismo hasta el taller más cercano.

Fallo en el interruptor de encendido

En este caso, el indicador no va a ser tanto un ruido como la falta total de luces y de indicadores en el panel de instrumentos. Al introducir y girar la llave, es posible que la sensación sea que el coche está “muerto”, ya que no podremos ver que se encienda indicador alguno. Además, no tendremos tampoco el ruido al que hacíamos referencia antes, el coche está completamente apagado. En este caso, es muy probable que el problema sea el interruptor de encendido. 

Fallo en las bujías

Un fallo que se produce con frecuencia en los motores diésel, ya que necesitan precalentar el aire para que se produzca la deflagración que quema el combustible. Por este motivo se conocen también como calentadores o bujías de precalentamiento. Su fallo produce que el aire no consiga alcanzar la temperatura necesaria y el motor no consigue arrancar, o lo hace con mucha dificultad. Cuando se produce este fallo, el panel de instrumentos suele mostrar una señal naranja en forma de muelle, y es característico de épocas de temperaturas exteriores muy bajas. 

En los motores de gasolina este fallo se produce con menos frecuencia, aunque las bujías sí pueden sufrir un desgaste con el paso del tiempo. Sin embargo, por su principio de funcionamiento, estos motores no necesitan precalentar el aire para arrancar.

Fallo en el suministro de combustible al motor

Parece obvio, pero el motor necesita combustible para poder arrancar, y si el combustible no llega al motor, no podremos arrancar. Y aunque pueda parecer una obviedad, no seríamos el primer conductor que ha descuidado el tanque de combustible hasta dejarlo a cero, motivo por el que no conseguiremos arrancar.

Ahora bien, también puede que una piedra o cualquier otro objeto que haya impactado en carretera contra el tanque de combustible haya producido una brecha por la que hayamos perdido el combustible. Habrá que revisar el suelo donde tenemos aparcado el coche, para confirmar que no hay una fuga de combustible.

Y si no llega combustible al motor puede ocurrir también que el filtro del combustible esté obstruido, quizá porque hemos dejado pasar demasiado tiempo antes de cambiarlo. En ese caso, el combustible no llegará al motor, y no podremos arrancar.

Y ¿qué podemos hacer?

Lo cierto es que salvo en el caso de que te hayas quedado sin combustible, una situación que te obligará a darte un paseo con bidón y embudo a la gasolinera más cercana, o salvo que te hayas quedado sin batería, que podrás usar unas pinzas de manera provisional, cualquiera de las averías anteriores requerirá el uso de la cobertura de asistencia en viaje de tu seguro. 

La mayoría de las aseguradoras tienen una cobertura de asistencia en carretera que te permitirá recibir la ayuda necesaria en ese momento, de manera que puedas llevar tu coche al taller concertado más cercano. Es interesante saber que si necesitas cambiar la batería porque se haya descargado completamente, estas coberturas no contemplan ese gasto, ya que se considera la batería como un elemento que con el tiempo se desgasta y es necesario cambiar, corriendo a cargo del asegurado. 

Y como siempre, en este caso la previsión es fundamental. Una previsión de la que vamos a echar mano cuando hagamos la comparativa de seguros de coche y evaluemos las coberturas incluidas en cada uno de los seguros que estudiamos. Porque aquí también existen diferencias entre una compañía y otra: desde aquella que solo contempla el envío de una grúa para arrancar el coche con unas pinzas o llevárselo al taller, hasta aquella que contempla el uso de un coche de sustitución para que puedas acabar el viaje interrumpido. 

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