Comprar un coche eléctrico, era hasta hace un par de años, algo impensable para la mayoría de  la población. Bien por miedo o desconfianza hacia lo nuevo o bien por desconocimiento. ¿Dónde podría cargarlo? ¿Cuánto dura la batería? Seguro que son muy caros…

Si bien es cierto, que en la actualidad, el coche eléctrico se ha situado como una opción a valorar también para aquellas personas que están buscando comprar un nuevo vehículo. Todo ello hace que los precios estén bajando y que, cada vez se proyecten más puntos de carga en las ciudades y nuevas construcciones así como baterías más duraderas. La gran barrera es que, de momento, tardan mucho en cargar y no se pueden realizar viajes demasiado largos pero, todo esto cambiará ya que la tecnología y la industria avanzan a pasos agigantados.

Uno de los principales valores añadidos de los coches eléctricos es que su impacto para con el medio ambiente es bastante inferior que el de los automóviles convencionales pero, ¿es esto del todo cierto?

La realidad es que, de momento, no podemos negar que los coches eléctricos también contribuyen a la polución del planeta. La cuestión está en ver los niveles, si son inferiores, merecerá la pena el cambio. 

Se sabe que algo contaminan ya que en su fabricación necesitan un porcentaje mayor de carbono que el de un coche convencional (carburante diésel o gasolina), además, necesita electricidad para que el motor se ponga en marcha. Ambas cosas también influyen en el empeoramiento de la capa de ozono.

La realidad es, que aunque contaminan, es en menor escala y que se está trabajando continuamente que  los niveles de contaminación acaben siendo mínimos.

Circular sin contaminar el medio ambiente será una realidad antes de lo que pensamos, ¡estamos seguros!