Los mareos y vómitos son frecuentes en los desplazamientos largos en coche, y más cuando se viaja con niños. El origen de este cuadro clínico se encuentra en una distorsión en la información que procesa el cerebro para mantener el equilibrio, ya que el cuerpo no entiende que estemos quietos y, sin embargo, que los objetos se muevan en nuestro entorno.

El cuadro es más común en mujeres y en niños de entre 2 y 15 años, cuyo organismo necesita habituarse con el crecimiento y la exposición a estas circunstancias en la que la información procedente de los sentidos es confusa. En los niños más predispuestos, pero también en los adultos, se pueden seguir unas sencillas recomendaciones para prevenir mareos en el coche:

  • Alimentación adecuada: no se deben realizar comidas copiosas o fuertes antes del viaje pero tampoco ir en ayunas. En los viajes largos se debe tomar una comida ligera cada dos o tres horas.
  • Ventilar el vehículo: el coche debe estar bien ventilado y mantener durante el viaje una temperatura agradable.
  • La distracción como aliado: hablar, cantar y jugar mejoran siempre la situación. El componente emocional es clave para que el niño no sienta nervios durante el viaje.
  • Sentados en posición central: hay que mirar al horizonte intentando que el menor esté en una posición central. Con ello se evita la confusión sensorial que origina el paisaje en movimiento a los lados de la carretera. El niño debe ir siempre bien sujeto y en ningún caso subirlo en los asientos delanteros.
  • Evitar leer o los videojuegos: leer o jugar con consolas de videojuegos no ayuda en estas situaciones pues el niño mira de forma fija un objeto y cuando levanta la vista a su alrededor el cambio es demasiado brusco y la adaptación es más difícil sobre todo si existe propensión al mareo.
  • Conducir con cuidado: los giros bruscos y los frenazos son contraproducentes para evitar los mareos.
  • Si hay mareo o vómitos: cuando el niño se encuentre mareado o haya vomitado lo mejor es parar el coche y dejar que el menor se tumbe boca arriba en horizontal (decúbito supino) y cierre los ojos hasta que se sienta bien.
  • Tranquilidad: el nerviosismo empeora el cuadro por ello hay que decirle al niño que esté tranquilo, que no pasa nada, que lo que le sucede se debe sólo al viaje en coche.
  • Ser prácticos: si el trastorno se produce de forma habitual es mejor llevar una muda de ropa, toallitas húmedas para aplicar en la frente y una toalla pequeña de mano para limpiar o cubrir al menor.

Artículo patrocinado por Fénix Directo