Tener un seguro contra incendios y uno del hogar, aunque no lo creas son dos conceptos completamente distintos. Es muy probable que los hayas confundido ya que el primero es una cláusula dentro del segundo.

Lo primero que debes saber es que SÍ son distintos. Si hablamos de un seguro de incendios nos estamos refiriendo a una póliza de daños, que es la más antigua y la cual dio origen a los seguros de hogar. Es obligatorio contratarla cuando hemos pedido un crédito hipotecario, según dicta la Ley reguladora de los contratos de crédito inmobiliario y la Ley de Regulación del Mercado Hipotecario. En este caso el banco será el beneficiario de la póliza para asegurarse el capital prestado.

Es un requisito bastante comprensible por la vinculación que iniciamos con la entidad bancaria puesto que sus intereses se asocian también a los mismos riesgos que nosotros vamos a correr.

Sabiendo esto, y al contrario de la creencia popular, contratar un seguro de hogar con la hipoteca no es obligatorio en España. Sin embargo, es común que, puestos a contratar un seguro, la mayoría de la gente se decante por suscribir una póliza de estas características ya que es una opción mucho más segura y completa que la de incendios frente a cualquier incidencia. De hecho, con la nueva ley el banco no podrá obligar a los prestatarios a suscribirse a esta para obtener el crédito.

Otra de las cosas que debes saber es que los seguros de incendios, relacionados con la hipoteca, son deducibles en materia de obligaciones fiscales. Así que ándate con ojo en la siguiente declaración de la renta por que podrás beneficiarte de ello.

¿Qué más diferencias hay?

En la cobertura del seguro de incendios, lo que se asegura es el continente, es decir, el edificio en sí, sin abarcar su contenido o el suelo. En definitiva, se aseguran unos riesgos mínimos tales como la explosión; los incendios y los fenómenos climáticos extremos, véase inundaciones, terremotos, tormentas, etc.

En la cobertura del seguro de hogar, permite proteger el continente, elementos de construcción y estructura de la vivienda, el contenido (los bienes que se encuentran en su interior) y la responsabilidad civil que engloba aquellos daños tanto materiales como personales causen a terceros.

Una póliza de hogar básica cubrirá principalmente daños por:

  • incendio, explosión y caída de rayos. (Cobertura de daños materiales además de los gastos ocasionados de extinción, demolición y desescombro si fuese necesario)
  • fenómenos atmosféricos. (los daños materiales causados por lluvia, granizo, viento, inundación, etc.)
  • agua. (los causados por escapes, roturas, atascos y filtraciones procedentes de viviendas contiguas o superiores y omisión del cierre de grifos)
  • actos vandálicos.
  • robo y hurto.
  • daños eléctricos (subidas o bajadas de tensión, cortocircuitos)
  • rotura de cristales, lunas, espejos y vitrocerámica.
  • responsabilidad Civil.

Al seguro básico, últimamente se le suelen incluir coberturas adicionales para mayor tranquilidad del asegurado como la asistencia en el hogar, para reparaciones, avería de electrodomésticos y mano de obra; asistencia legal e informática y cobertura de joyas y objetos de valor.