¿Quién no conoce el spinning? A estas alturas, es una de las actividades más conocidas por todos y cuenta con una gran cantidad de beneficios. Pero la cosa mejora si, además, lo llevas a cabo en un medio diferente, el agua. Esto es lo que se conoce como aquaspinning.

El aquaspinning es una de las novedades basada en una bicicleta estática que queda anclada, por medio de unas ventosas, al suelo de la piscina y permite trabajar con la resistencia que produce el agua al pedalear.

¿Cuáles son las reglas?

Las reglas del ejercicio son las mismas que en spinning. Durante 30 - 45 minutos y bajo la supervisión de un instructor, seguirás el ritmo de la música y lo acompañarás con el pedaleo. Además, deberás cuidar tu postura para evitar cualquier lesión.

¿Qué se trabaja?

Como en el spinning convencional, el trabajo de piernas es alto, ya que son las protagonistas de este ejercicio. Pero, no debes olvidar todo el ejercicio aeróbico que llevas a cabo y que en el agua se agudiza, ya que este medio ofrece una resistencia que el aire no te lo da. Por lo tanto, quemarás más calorías y tonificarás aún más los músculos de las piernas.

A pesar de todo, el agua es un medio que aunque oponga más resistencia, el impacto es menor sobre las articulaciones y músculos. Por lo tanto, el riesgo de lesión es mucho menor, pues los movimientos son menos peligrosos, ya que el agua reduce los impactos, haciendo que la actividad sea menos “agresiva” para las rodillas.

¿Cuáles son los beneficios del aquaspinning?

Si el spinning convencional tiene una gran cantidad de beneficios, el aquaspinning tiene aún más ya que mejora:

  • El sistema cardiovascular.
  • La circulación.
  • La respiración.
  • Fortalece los músculos: piernas, brazos y abdomen. Además, moldea las piernas y los glúteos.
  • Quema calorías.
  • Disminuye el estrés y la ansiedad.

Como ves, el aquaspinning lo tiene todo: quema muchas calorías, es divertido, fresquito, elimina la celulitis y lo pueden realizar tanto hombres como mujeres. ¿Qué más se puede pedir? Y recuerda, el mejor seguro de vida es comer sano y hacer ejercicio. Y tú, ¿ya lo practicas?