La acción en sí, de dar un abrazo es necesario para las personas. Es una forma de expresar un sentimiento sin que se emitan palabras. Por ello, se considera una de las principales demostraciones de afecto del ser humano hacia un amigo, familiar, pareja…

Según la RAE abrazar es “ceñir, algo o a alguien, con los brazos; estrechar entre los brazos en señal de cariño; y, en sentido figurado, adoptar o seguir, una doctrina, opinión o conducta”. Podrías añadir que es una demostración de afecto tan poderosa que incluso es capaz de “sanar”.

De hecho, hay estudios que han demostrado que los niños recién nacidos se desarrollan mucho mejor y más sanos. Por eso desde hace años se aplica la técnica del contacto ‘piel con piel’ tras los partos, en el cual mamás y bebés entran en contacto directo, mantenido y sin interrupciones, durante 1 o 2 horas. Este método tiene numerosos beneficios para el recién nacido.

Son tan importantes los abrazos que, para los bebés prematuros que se encuentran ingresados en la incubadora, el contacto de afecto y cariño es fundamental para su correcto desarrollo y recuperación temprana.

Cuando somos pequeños y lloramos el abrazo de nuestros padres tiene un efecto calmante, de refugio y ternura. La sensación que sentimos cuando abrazamos a nuestra pareja, a un amigo muy querido o a un familiar es como la de “estar en casa”.

El contacto físico, el tocarse cuando hablas con alguien, las caricias, los besos y abrazos… Todas estas son diferentes muestras de afecto que son esenciales en las relaciones que tenemos con los demás. En nuestra identidad como seres vivos también somos seres sociales que necesitamos (sí, lo necesitamos) estar con otras personas y relacionarnos con ellas.

¿Sabes realmente el poder que tienen los abrazos?

Muchos estudios han concluido diciendo que los abrazos son capaces de liberar endorfinas provenientes del cerebro. Se consideran una especie de terapia que genera bienestar.

La abrazoterapia tiene muchos beneficios para la salud:

  • Reduce el estrés y la ansiedad. El contacto físico, en general, reconforta y reduce la producción de cortisol, la hormona que favorece el estrés. Este hecho provoca el aumento de serotonina y dopamina, que de forma inmediata proporciona al organismo felicidad y bienestar.
  • Disminuye la presión arterial. Al abrazar nuestro sistema nervioso se activa. Se libera la hormona oxitocina y activamos unos receptores de la piel (llamados corpúsculos de Pacini) encargados de reducir la presión arterial.
  • Aporta beneficios cardiovasculares. Cuando sentimos y damos cariño, el aumento de la oxitocina proporciona salud al corazón y al sistema cardiovascular.
  • Mejora el estado de ánimo. Son un buen remedio para sentir felicidad cuando estás pasando por un mal momento. Esto se debe a que al abrazar se eleva nuestra serotonina y como consecuencia recuperamos el ánimo.
  • Relaja los músculos. Los abrazos estimulan la circulación en los tejidos blandos. Calma dolencias musculares y libera la tensión.
  • Eleva la autoestima. Las sensaciones que experimentamos a temprana edad nos marcan para el resto de nuestra vida, esto supone un incremento nuestra capacidad para querer.
  • Genera confianza y seguridad. Cuando alguien te abraza nos hace sentir apoyados, protegidos y confiados. Recibe un buen abrazo antes de tener un momento incómodo, verás cómo funciona.