Ricas en hidratos de carbono, vitaminas y minerales, y bajo contenido en grasa, las castañas son un alimento saludable típico en otoño.

De hecho, casi se puede decir que son el alimento más característico de esta estación, en la que es común comerlas asadas, pero también en forma de mermeladas, rellenos de bombones o como guarnición de platos salados. La presencia de las castañas en nuestra gastronomía se remonta a muchos años atrás. Antes del descubrimiento de América y de la llegada a Europa del maíz y la patata, eran la base de la alimentación de la población europea.

Entre las propiedades de las castañas, destacan sus pocas calorías (cada 100 gramos de castañas comestibles aportan 190 kcal) y su alto contenido en fibra, proteínas e hidratos de carbono. Además, son útiles en dietas de adelgazamiento porque ejercen un efecto de saciedad y son una buena fuente de minerales: magnesio, potasio, hierro…

Se conservan en lugares frescos y secos, principalmente al aire libre; en la nevera pueden aguantar hasta un mes y unos cuatro meses si se congelan.

Si vas a asar castañas es importante hacer un corte en la corteza para que no salten y remover continuamente para evitar que se quemen. Se consumen aún calientes para aprovechar sus propiedades.

Trucos para pelar castañas

Un truco para pelar castañas fácilmente es cortar la cáscara en toda su circunferencia y luego meterlas unos minutos en agua hirviendo. Además, hay que pelarlas antes de que se enfríen. También puedes probar a añadir una cucharada sopera de aceite al agua hirviendo para quitar la cascara con menor dificultad.

Otro truco consiste en colocar las castañas en el congelador la noche anterior, escaldarlas en agua hirviendo e inmediatamente después sumergirlas en un chorro de agua fría y para pelarlas a continuación… ¡Y a disfrutar de este alimento tan saludable!

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