El síndrome (o conjunto de síntomas) del colon irritable, también llamado síndrome del intestino irritable o colitis funcional, es una enfermedad digestiva que se caracteriza por dolores o molestias en el abdomen, cambios en la consistencia y frecuencia de los excrementos, y diarreas o estreñimiento.

Este síndrome puede llegar a convertirse en crónico, y para algunas personas puede ser incapacitante y afectar de forma muy seria a la capacidad para trabajar, viajar o asistir a eventos sociales. Sin embargo, lo normal es que los síntomas mejoren tras el tratamiento y afortunadamente no causa un daño permanente a los intestinos, del mismo modo que no degenera en una enfermedad grave como el cáncer.

El tratamiento del colon irritable y la alimentación deben ir de la mano, y se hace necesario llevar una dieta concreta en la que la fibra tenga un papel fundamental. Como consejos generales se debe tener en cuenta:

  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra como las frutas con piel, el pan integral y las verduras.
  • Se debe hacer una dieta pobre en grasas y rica en proteínas de carnes y pescados.
  • Procurar comer despacio y masticando bien la comida.
  • Hay que evitar las comida copiosas, siempre es mejor comer más veces y con menor cantidad de alimento en cada toma.
  • Como es natural, es imprescindible evitar aquellos alimentos que empeoren o inicien los síntomas, como son el alcohol, las especias, casi todos los tipos de sopas de sobre, cacaos, algunos productos derivados de la leche (quesos y yogures), mantequillas, bollería y pasteles en general, etc.
  • En caso de episodios recurrentes de diarreas, hay que evitar los derivados lácteos, el café, el té y los chocolates. En su lugar se puede tomar leches vegetales como la de almendras.
  • Evitar las bebidas con gas y los alimentos que produzcan gases (col, coliflor, garbanzos, habas, lentejas, cebolla, guisantes...).
  • Aumentar la cantidad de agua que se tome al día, llegando a beber de 1,5 a 2 litros diarios, sobre todo en casos de estreñimiento.
  • Mantener un horario fijo de comidas, e intenta ir al baño siempre a la misma hora, preferiblemente después del desayuno.
  • Realizar ejercicio físico como caminar o nadar.
  • En caso de haber dolor abdominal se puede aliviar hasta cierto punto aplicando calor suave.
  • Evitar usar laxantes para que el intestino no se vuelva "vago".
  • Evitar también las situaciones que generen altos niveles de estrés. Se ha comprobado que el colon irritable está directamente relacionado con la ansiedad y el estrés.

La alimentación relacionada con el colon irritable es, en ocasiones, complicada de controlar, ya que una misma persona puede tener momentos de diarrea seguidos de periodos de estreñimiento. Por tanto, un mismo grupo de alimentos no tiene por qué ser beneficioso para tratar ambos síntomas, sino que muy al contrario, tomar de un tipo u otro puede ser contraproducente dependiendo del "momento" en que se esté.

Es importante recordar que el médico es el mejor aliado, y que será él quien mejor puede dar pautas de alimentación para tener bien controlado el colon irritable.