Sin duda alguna el confinamiento ha afectado a nuestras rutinas y nuestros hábitos de vida. Hemos tenido que pasar mucho tiempo en casa, apenas hemos podido salir y nos hemos visto forzados a buscar como entretenernos en nuestra vivienda.

Y una de las formas de entreteniendo para niños y adultos fue volvernos cocineros, especialmente reposteros. Hasta tal punto que resultaba misión imposible conseguir harina de trigo y levadura, fue la fiebre siguiente a la del papel higiénico.

La repostería se convirtió entonces en una de las actividades estrella y han sido cientos los bizcochos horneados, las magdalenas, las galletas caseras, las tartas, etc., Y a eso le sumamos que comenzamos a picar más entre horas y ver pelis con palomitas (si otra de las cosas que se agotó durante semanas). Si a eso le añadimos que en muchos casos ha bajado el nivel de ejercicio físico que se hacía con normalidad, cuando ya llegado la desescalada nos hemos dado cuenta de que los pantalones ya no nos quedan igual, y no solo eso, adiós operación bikini.

Por eso mientras nos vamos adaptando a la “nueva normalidad” es conveniente que nos empecemos a deshacer de hábitos nocivos adquiridos en los últimos meses y recuperemos rutinas más saludables.

De hecho, la obesidad es una enfermedad que afecta a la salud y que se asocia a problemas pulmonares como el asma, la EPOC, la apnea del sueño; a enfermedades metabólicas como la diabetes; o enfermedades cardiovasculares como que incrementan el riesgo de infarto de miocardio, la angina de pecho, etc.

Si tu peso comienza a ser preocupante es el momento de analizar la situación y poner remedio. Por eso hay que empezar por cambiar nuestras rutinas:

  • Elimina los alimentos más nocivos: es el momento de cambiar la dieta y dejar de lado aquellos alimentos que tengan un alto contenido en grasa y bajos nutrientes. Aumenta la ingesta de verduras, frutas, carnes magras, pescado, cereales integrales y lácteos bajos en grasa. Además, procura sacar de tu nevera las bebidas carbonatadas  o con azúcares, y opta por bebidas más sana y como el agua o zumos naturales, que te refrescan e hidratan a la vez sin hacerte engordar.
  • Aumenta el ejercicio físico: aprovecha que ya puede salir de casa, el tiempo acompaña, y los gimnasios empiezan a abrir.  Aumenta el ejercicio al aire libre como los paseos, montar en bici o correr, y si tienes acceso, puedes nadar que es un ejercicio muy completo. Estas actividades se pueden complementar con ejercicios que puedes hacer en casa, podemos establecer una tabla de ejercicio o bien empezar tus rutinas de entrenamiento en el gimnasio.
  • Consulta a un especialista: si observamos que el aumento de peso durante este tiempo ha sido considerable, o bien pasado un tiempo, vemos que no adelgazamos lo suficiente siguiendo rutinas saludables, es importante acudir al médico o a un especialista en nutrición para te ayude a establecer una dieta baja en calorías de forma controlada y/o nos ofrezca alternativas más adaptadas a nuestro problema.

Conviene que tengas en cuenta que los obesos son personas de riesgo para padecer muchas enfermedades, de hecho, las personas que tienen el coronavirus y tienen un problema de sobrepeso tienen mayor probabilidad de sufrir de manera más grave esta enfermedad.

Además, es importante que tengas localizado algunos factores que te pueden hacer engordar, como el estrés y la ansiedad. Muchas personas que lo padecen tienden a comer más, sobre todo entre horas y no precisamente recurren a alimentos saludables, por lo que incrementan la ingesta de snacks. Presta atención a estos síntomas para poder identificarlos y controlarlos.