Si seguimos las estadísticas  con respecto a años anteriores el hecho de que  cada vez menos españoles fuman es ya una realidad. Por tanto, el propósito para muchos sí se cumple.

Hace unas décadas fumar estaba bien visto por la sociedad siendo un gesto de hombría o cool y distinguido para mujeres. Hoy las connotaciones han cambiado mucho, por no hablar de la cantidad de enfermos que el tabaco ha llevado a hospitales y cementerios. ¡El tabaco mata, no es moda!

Es una droga legal de la que el Estado se aprovecha bastante, ¿no te das cuenta?  A decir verdad, si por nuestra salud fuera, deberían ponerlo mucho más caro. Así dejarían más personas de fumar pero, ¿qué pasa con nuestro organismo tras el último cigarrillo? ¡Es alucinante!

  • Pasados los primeros 20 minutos: tu pulso y presión arterial disminuyen y las manos y pies se calientan mejor.
  • Pasadas 8 horas: la concentración de monóxido de carbono en sangre disminuye aumentando la concentración de oxígeno.
  • Pasadas las 48 horas mejoran el sentido del olfato y el gusto.
  • Pasadas 72 horas los bronquios comienzan a relajarse.
  • Entre las dos primeras semanas y los 3 meses, la circulación y las funciones del pulmón mejoran considerablemente.
  • Desde el primer mes hasta el noveno, las vías respiratorias están más abiertas y la tos comienza a desaparecer.
  • Pasado un año, el riesgo de padecer una enfermedad cardiaca se reduce hasta la mitad, ¡increíble pero cierto!
  • Tras haber pasado 5 años, tendrás el mismo riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular que una persona no fumadora. Por no hablar del riesgo de padecer cáncer de pulmón, boca o esófago...

Prácticamente, el cuerpo se cura a sí mismo en, alrededor de 5 años, ¿no es sorprendente? Léelo una y mil veces más, luego comienza el año como es debido dejando de fumar.