El momento de retirar el pañal suele pillar por sorpresa a casi todos los papás, que piensan que su niño aún es muy chiquitín para dar este paso. Suele hacerse en torno a los dos años y todos los pequeños tienen su fase.

Quitar el pañal no sólo depende de la edad de los niños, sino que también influye su nivel de desarrollo psicomotor. La mayoría de los pequeños suelen conseguirlo alrededor de los 2 años, pero hay algunos que tardan más y eso no significa que tengan algún problema.

Es importante que no te presiones con un momento exacto porque es fundamental que el niño esté preparado. Por eso tenemos que enseñar a nuestro hijo a que reconozca las distintas partes de su cuerpo y lo que ocurre con ellas. Debes ayudarle a familiarizarse con los términos de pipí, caca, váter, orinal. De esta forma les ayudamos a tener consciencia de sus necesidades y a identificar si tiene ganas de ir al baño. Normalmente sueles reconocer cuando tu pequeño tiene urgencia por el ir al baño así que cuando veas señales claras debemos preguntarle “¿Te estás haciendo pipí?, ¿quieres hacer caca?”.

Igualmente es transcendental que enseñes a tu hijo la diferencia entre estar limpio y seco, o sucio y mojado. Por eso cuando se produzcan escapes no debes reñirle si se ha hecho pipí/caca encima sin avisar. Al fin y al cabo, los niños aprenden de sus propias experiencias, por eso si no han vivido esa experiencia, difícilmente la van a asimilar.

Es decir que un niño para saber que es “hacerse pipí”, antes deben hacerse pipí encima, sin pañal y sentir la humedad y el charco en el suelo y también la reacción de mamá o de papá de sorpresa. Es en este instante cuando son conscientes de lo que sucede si no avisan antes.

Con el paso de los días los pequeños serán capaces de entender las señales que les da su cuerpo y saber que si tienen ganas de hacer pipí deben avisar a papá o mamá.

Ten en cuenta, que es un proceso que requiere tiempo y paciencia, y al final todos son capaces de hacerlo. Si necesitas ayuda para retirar el pañal, toma nota de estos consejos:

  1. Id juntos a comprar un orinal. Una buena idea para que el pequeño se familiarice con la experiencia es ir juntos a comprar un orinal. Deja incluso que los elija é. De esta manera se lo presentaremos como una buena experiencia y una labor de “niños mayores”. Deja que se vaya familiarizando con él, que se siente, aunque sea vestido y no vaya a usarlo para que vea que no pasa nada. Ten en cuenta que hay niños que no les gusta el orinal, si es su caso no ínsitas porque algunos prefieren empezar directamente en el váter. En estos casos puedes comprar un adaptador.
  2. Familiarízale con el momento del baño. Puedes aprovechar las ocasiones en las que los hermanos, si los tienen, van al baño para que os vean; de esta manera ellos mismos comprueben que esta rutina es algo normal y natural y que no pasa nada. Puedes enseñarle a utilizar la cisterna y que ellos mismos comprueben como se lo lleva toda el agua
  3. Procura que el pequeño se siente en el orinal. Intentad que el pequeño se siente en el orinal sin pañal y sin prisa. Eso sí, no esperes que sea una cosa rápida e inmediata. Aunque si sucede, mostrad alegría y satisfacción. Felicítale por haber hecho caquita en su sitio y lo percibirá como algo positivo.
  4. Enséñele a entender su cuerpo. Es nuestra tarea enseñar a nuestros niños a “escuchar” las señales que les da su cuerpo, por eso debes preguntarle durante el día si tiene ganas de “hacer caca” para llamar su atención. Si observamos que tiene ganas, llévale hasta el baño, le ayúdale a quitarse la ropa y espera un rato allí sentados. Es importante hacerlo sin forzar y durante el tiempo que el niño considere. Recuerda alabarle si hay éxito, y no debemos criticar si no lo ha conseguido. Anímale para que en la próxima ocasión si lo logre.
  5. Apuesta por refuerzo positivo. Como hemos remarcado es muy importante reforzar los pequeños logros que el niño vaya obteniendo, puedes usar frases del tipo: “Ya eres un niño grande” o “¡Lo has hecho solito!”. Una forma de estimularles es pegando pegatinas sobre un mural que podemos poner en el baño cada vez que lo consiga. De esta manera el mismo podrá ir comprobando su progreso.
  6. Establece un horario para ir al baño. Intenta sentarle siempre a las mismas horas en el orinal, especialmente después de las comidas. Este tiempo no debe exceder más de 10 minutos si no desea continuar. Procura llevarle al baño con frecuencia, sobre todo al principio.
  7. No te enfades con los escapes. Si el chiquitín ha tenido “un accidente” pon cara de desaprobación, pero nunca de enfado. No hay que montar un drama, y será siempre sin gritos, castigos o reprimendas. Este momento es crucial para hacerle entender dónde debe se hacer el pipi o caca, pregúntale y recuérdale que papá o mamá le acompañarán siempre que lo necesite. Implícale en el proceso de quitarse la ropa mojada y sucia, incluso te puede ayudar a enjuagarla un poquito. Es importante que se hagan responsables de sus actos, pero siempre con un tono cariñoso, comprensivo y agradable.