El síndrome de Solomon se trata de una conducta social que puede poner en riesgo la salud laboral de los que lo sufren.

La presión que puede ejercer un grupo social, ya sea en el entorno personal (amigos, familia), como en el entorno laboral, puede ser tan fuerte que ciertos individuos se sienten incapaces de expresar sus ideas o dar una opinión, más aún si esta es contraria a la línea seguida por dicho grupo.

A todos nos ocurre que nos comportamos de manera diferente cuando socializamos con otras personas que cuando nos encontramos en la intimidad de nuestro hogar con gente de nuestra máxima confianza. Entra dentro de lo normal este tipo de comportamientos. Pero el Síndrome de Solomon es mucho más que eso y en el ámbito laboral puede acabar con la credibilidad profesional de una persona y generar desconfianza entre los compañeros de trabajo o los superiores.

La inteligencia emocional es una de las cualidades que se debe dominar dentro del ámbito laboral. Y la inseguridad o el miedo a destacar de forma negativa es un sentimiento que muchas personas experimentan. Si no se controla puede generar frustración y la sensación de no sentirnos realizados.

El Síndrome de Solomon tiene mucho que ver con todo esto. Debe su nombre al psicólogo Solomon Asch, el cual realizó un experimento en los años 50 que demostró cómo la presión social de un grupo puede modificar la conducta de un individuo.

Para ello mostró cuatro líneas dibujadas a un grupo de personas. Una de las tres primeras líneas era similar a la última. Las otras eran diferentes. Pidió a cada persona que indicase qué línea era la similar. Todos contestaron mal (por indicación secreta del psicólogo) aunque la respuesta correcta era obvia. La última persona del grupo a la que ni se le había indicado que contestase de manera errónea ni sabía que el resto habían recibido dicha indicación, en vez de dar la respuesta correcta, se dejó llevar por la línea de respuestas trazadas por los miembros del grupo que habían respondido con anterioridad.

Al ser preguntados por qué no habían indicado lo que realmente pensaban, la respuesta fue simple: por miedo a quedar en ridículo, a destacar de forma negativa, a equivocarse, a ser diferente. En resumen, por inseguridad.

Por lo tanto el Síndrome de Salomon recoge una conducta social en la que el individuo cede a la presión social e imita al grupo para no destacar.

Hay roles muy frecuentes en las oficinas y entornos laborales. El que quiere destacar y el que quiere pasar desapercibido, son algunos de ellos. Pero nunca debemos permitir que este tipo de conductas lleguen al extremo.